agosto 29, 2014

MAS LATINOAMERICANOS TIENEN EDUCACIÓN QUE AGUA POTABLE

A 500 días de las metas del Milenio, la región cumple la mayoría de los objetivos, aún está rezagada en servicios y salud materna

Cuando en el año 2000 la ONU lanzó al mundo el reto de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ni los más optimistas podían creer que América Latina iba a ser una de las regiones más aventajadas y que, 500 días antes de cumplirse el plazo establecido -finales de 2015- iba a tener los deberes casi listos.

Significativamente, la región ha logrado reducir la pobreza extrema a la mitad de lo que era al principio del milenio y también se encuentra a las puertas de proveer educación básica universal –un 94% de niños van a la escuela en comparación con 97% en los países desarrollados.

De todos modos, América Latina aún va rezagada en lo que refiere a salud y saneamiento, y debe mejorar para reducir las desigualdades entre áreas rurales y urbanas.

A continuación presentamos en qué posición se encuentra la región, objetivo a objetivo:

Objetivo 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre
Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que sufren hambre.
Objetivo 2: Lograr la enseñanza primaria universal
Asegurar que, en 2015, los niños y niñas de todo el mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria.
Objetivo 3: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer
Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes de finales de 2015.
Objetivo 4: Reducir la mortalidad infantil
Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad de niños menores de cinco años.
Objetivo 5: Mejorar la salud materna
Reducir un 75% la tasa de mortalidad materna entre 1990 y 2015.
Objetivo 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades
Haber detenido y comenzado a reducir la propagación del VIH/SIDA en 2015.
Objetivo 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente y reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento.
Objetivo 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo
Atender las necesidades especiales de los países menos desarrollados, los países sin litoral y los pequeños estados insulares en vías de desarrollo y en cooperación con el sector privado, dar acceso a los beneficios de las nuevas tecnologías, especialmente las de la información y las comunicaciones.
El País Internacional

agosto 17, 2014

LOS CANDIDATOS: EL PERFIL PSICOLÓGICO QUE DEBERÍAN TENER

El próximo 5 de octubre, en la región Lambayeque postularán unos 2,123 candidatos, a la presidencia regional, consejerías regionales, alcaldes provinciales y distritales y regidores para estas localidades. ¿Están preparados psicológicamente para hacerlo? ¿Tienen los electores un perfil psicológico de cada uno de ellos, para en cierta forma poder escoger al mejor?
El perfil, en este caso de los candidatos, se determina mediante pruebas psicológicas específicas para cada aplicación (el famoso examen psicológico), lo que suele realizarse por ejemplo en los procesos de selección de personal. Lo que ocurre es que las empresas buscan a personas con ciertas características que las hagan aptas para un determinado cargo, y de acuerdo a esto se construye un perfil deseado que el psicólogo encargado deberá buscar en el o los postulantes.

Al encontrarnos en la recta final para elegir a los próximos candidatos al gobierno regional y municipal, es importante detenerse a analizar la conducta psíquica de los candidatos. Expresión consultó a una especialista en examinar e investigar acerca del comportamiento de las personas. La psicóloga Deysi Díaz Barrantes nos ayuda a entender esto.

Señala que, por una parte, la psicología centra su análisis en la conducta de las personas. El perfil psicológico se entiende como el rasgo de la conducta de la persona formada en su vida total. Esto se da cotidianamente en cualquier empresa que se precie de contar con buenos empleados. Así, el perfil psicológico puede definirse como el conjunto de características y rasgos que deben tener los nuevos empleados que se contraten para desempeñar bien un cargo. Este perfil psicológico se construye tomando en consideración varios factores, comenzando en primer lugar por la descripción de cargo. Cada empresa define las características que deben tener las personas para ocupan cierto cargo.

Y estas características no solamente son técnicas, como el nivel de estudios o la especialización, sino también más sutiles, como el tipo de personalidad y el carácter, el nivel intelectual, etc. Además, las empresas tienen también su propia "personalidad", su propia cultura, sus políticas y valores, y por tanto se debe cuidar que los nuevos ingresos se ajusten -o puedan ajustarse- a estos aspectos.

De modo que si la empresa necesita llenar un cargo, este cargo tiene características bien definidas, y para asegurarse de que la persona cumpla con esas características, se la debe evaluar. Y es aquí donde entra en escena el examen psicológico. Al postulante se le envía a un psicólogo especializado, pues éste es el profesional que por sus estudios tiene las competencias para examinar a una persona y llegar a conocer con certeza sus rasgos más relevantes.

Una vez que el psicólogo ha evaluado al postulante a un empleo, emite también un informe, que normalmente considera la parte intelectual, el aprendizaje, los factores de personalidad y emocionales y dentro de estos aspectos algunos otros más sutiles que requiere el cargo.

Este es el momento clave, pues ahora se compara el perfil psicológico del postulante con el perfil que quiere la empresa. Si hay concordancia, al candidato se le considera apto para el cargo. Si no hay concordancia, pues su perfil es diferente al que definió la organización, a la persona se le considera "no apta”. Por cierto, hay términos medios, es decir gente que se ajusta a veces a medias al perfil que solicita la empresa.

Por lo tanto “salir mal” en el examen psicológico no es sinónimo de “estar mal”, como a veces se malinterpreta. Es simplemente que la persona no tiene el perfil ideal para desempeñar ese cargo en particular y en esa empresa específicamente. Pero su perfil puede ser muy apto para otra empresa.

Todo esto no sólo lo saben los profesionales de la psicología, sino los jefes de empresas y los empresarios, que desean saber que su personal está muy bien preparado, psicológicamente hablando, para desempeñar el cargo que se le está dando y que su perfil psicológico está de acuerdo a lo que se requiere.

Y esto, en el plano electoral, vendría a ser lo mismo. Los electores buscan a los mejores candidatos. ¿Tienen el perfil psicológico que ellos buscan?

Características de un candidato
La psicóloga Deysi Díaz recuerda que el perfil psicológico de un individuo corresponde al conjunto de rasgos o características psicológicas (procesos mentales) que lo caracterizan. Y explica que entre las principales características que debe poseer un candidato están ser conciliador, respetuoso, amable, honesto, sincero, tener un buen estado de salud, sentido de justicia y control emocional.

Añade que además, debe ser motivador de valores sociales, morales y espirituales y debe enfocar la atención hacia lo que es el bien del pueblo. “Un candidato deber ser líder, debe poseer cualidades y valores como la sencillez, ser respetuoso, tener visión, alegría, humildad, honestidad y personalidad; debe tener confianza en sí mismo, comunicación efectiva, opiniones unificadas, ser un justiciero, compromiso con la causa. Debe también ser afectuoso, afable, tener facilidades de acercarse a los demás”, indica. Agrega que “El líder trasforma las cosas en nuevas”.

Expresión pregunta si, entonces, ¿es necesario que todo candidato pase una evaluación psicológica?
La especialista afirma que es muy necesario. Esto sería un gran paso y las instituciones responsables deben estudiarlo, pues la población necesita saber que va a elegir o eligió a una autoridad psicológicamente equilibrada y que es capaz de respetar los principios.

El problema, dice Díaz Barrantes, es que siempre elegimos a las autoridades incorrectas, a pesar de saber lo que se viene o lo que se podría venir. Analizando esta situación, precisa que el elector se inclina a elegir alternativas conocidas porque existe un elemento que es el mecanismo del condicionamiento social. “Todos estamos condicionados socialmente. Hay estímulos sociales a los cuales tenemos que dar respuesta”.

Indica que en ese sentido desarrolla un papel importante la publicidad visual, escrita o verbal, la cual llega hacia nuestra vista, no la analizamos, no nos damos cuenta del mensaje y nos dejamos inducir por la forma. Aquí, los medios de comunicación juegan un papel educador y formador de conciencia crítica.

La psicóloga Deysi Díaz revela que ya en forma especializada, psicológicamente y para cada uno de los candidatos se debe aplicar el test de Millom, el cual mide si la persona es esquizofrénica, sadomasoquista, paranoica, padece distimia o depresión crónica, o si es dependiente. Además, el test Machover, que determina criterios de lo que es y puede ser la persona (líder y democrático) y muestra qué hará cuando venga el aluvión de demandas, como maneja la situación, qué hace y cómo responde.

Sin embargo, muchos se opondrían a esto y aquí surge una interrogante difícil de responder. ¿Está preparada nuestra sociedad? La especialista responde que todavía no, pero debemos empezar, ya que a través de la educación se debe aumentar nuestra autoestima para evitar que surjan respuestas contrarias y peligrosas.

Por eso, la psicóloga Deysi Díaz advierte que antes de emitir un voto, se debe de pensar con la cabeza, no con otra parte del cuerpo. “Hay que analizar y escudriñar las promesas de campaña establecidas en los respectivos planes de gobierno y no dejarse llevar por dádivas”, concluye.
Semanario Expresión

julio 10, 2014

SIN INSTITUCIONES SÓLIDAS, NI PROGRESO, NI DESARROLLO

Hace mucho tiempo el tema de la calidad de las instituciones nacionales se ha dejado de lado en discusión, debates y estudios. Si bien nuestro país tiene ilimitadas oportunidades para progresar y desarrollarse, mientras que el gobierno y las instituciones no sean transparentes, confiables y predecibles no lograremos un cambio sustancial en la vida de los peruanos.

Es realmente preocupante nuestra situación institucional, según una encuesta de Ipsos Apoyo publicada el pasado día 22 sobre nivel de aprobación de poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) –responsables de lograr los cambios y el desarrollo de la democracia– peligrosamente se encuentran en el más bajo porcentaje de desconfianza política y jurídica con tendencias de grave caída desde el 2011, el Ejecutivo 15% de aprobación (cae desde 34%), Legislativo 9% (cae desde 18%) y Judicial 13% (cae desde 22%).

Las razones de esta mayoritaria desconfianza tiene estrecha relación con una informalidad política donde destaca el clientelismo y prebendarismo; falta de capacidad y creciente fragmentación, con gran número de congresistas cuestionados, investigados o denunciados que impide al Congreso equilibrar o servir de contrapeso las acciones del gobierno; administración de justicia endeble, de muy baja calidad, sin transparencia, y sujeta a prácticas corruptas; Policía con limitaciones de recursos y capital humano para enfrentar el crimen y delincuencia; y una escasa credibilidad y bajísimos niveles institucionales de los partidos políticos.

Diferentes organizaciones como el Foro Económico Mundial, Political Risk  Services, Policy Network, Fundación Libertad y Progreso o Barómetro Latinoamericano nos ubican relegados y con muy bajos índices de calidad institucional, además, James Robinson, investigador de la Universidad de Harvard, quien participó en Lima (9 y 10 junio pasado) en el II Foro Industrial “industrialización e institucionalidad”, nos advirtió que la debilidad institucional nos puede llevar al fracaso como país, manifestando que aún tenemos un Estado débil, clientelista y sin servicio civil, con un sistema fiscal muy inadecuado y muchos problemas para ejercer su autoridad en buena parte del territorio.

Bajo este panorama, requerimos todavía de muchas décadas para atravesar el umbral del desarrollo, pero para ello se requiere mantener un adecuado flujo de inversiones, mejorar significativamente la calidad del capital humano y elevar sustancialmente la productividad, lo cual depende de que mejoremos la calidad y capacidad de nuestras precarias instituciones para hacer más eficiente la acción del Estado.
Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 5 de julio de 2014

junio 25, 2014

TRABAJO INFANTIL: ABERRANTE EXPLOTACIÓN

Según Convenio OIT 138 (año 1973) la edad mínima para trabajar es de 15 años (art.2) y 13 a 14 años para trabajos ligeros (art.7), sin embargo, nuestro país se acogió a una excepción para naciones cuya economía y medios de educación se encuentran insuficientemente desarrollados, adoptándose 14 años como edad mínima y 12 años para trabajos ligeros.  
No tenemos cifras claras sobre la incidencia del trabajo infantil, ni menos información sobre tipo de actividades, intensidad ni horas de trabajo en los niños, niñas y adolescentes, publicándose solo caracterizaciones generales. Las más recientes cifras indican que de más de 7 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 6 a 17 años, alrededor de 2 millones trabajan, y de ellos, un millón son niños entre 6 y 13 años –70% en zonas rurales– que están imposibilitados de hacerlo.

El restante millón registra adolescentes entre 14 y 17 años, aunque permitidos para trabajar, casi el 40% ejecuta actividades laborales peligrosas hasta más de 36 horas semanales que afectan su salud o seguridad (Convenio OIT 182 art.3d) como ayudantes de construcción civil, estibadores, cargadores, en aserraderos, cocinas, minas, etc.

Existe abundante legislación sobre la erradicación del trabajo infantil pero lamentablemente la incidencia no disminuye. En setiembre 2012 se aprobó la Estrategia Nacional para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, y el Nuevo Código del Niño, Niña y Adolescente está pendiente de debate congresal hace un año.

El trabajo infantil es una aberrante explotación que enfrenta a niños a condiciones injustas e intolerables que ponen en peligro su salud, su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social, y además refuerza el círculo vicioso de la pobreza impidiéndoles mejorar o concluir su educación reduciéndoles la oportunidad de un futuro mejor.

Bajo este panorama, no debe haber objetivo gubernamental que merezca más alta prioridad que el desarrollo y protección de los niños, sin embargo, proliferan los discursos, promesas y campañas, y este flagelo seguirá incrementándose en nuestro país mientras no se mejore el empleo e ingreso familiar, la oferta educativa y sistema de salud, las alternativas productivas y el control, monitoreo y asistencia de niños y adolescentes víctimas de explotación laboral y sexual, además, mientras no se aumente la edad mínima de trabajar a 15 años ni se sancione como delito la explotación laboral de menores.
Planteamientos

junio 19, 2014

10 GOBIERNOS REGIONALES EN ALERTA ROJA

Los casos de ingobernabilidad en varias regiones del país aumentan de manera preocupante.  En un anterior infodiario, mostramos la grave situación de siete gobiernos regionales, cifra que sube a diez con las denuncias contra Gregorio Santos de Cajamarca, Klever Meléndez de Pasco y Jorge Velásquez de Ucayali. Aquí no queremos hacer una cacería de brujas, pero sí mostrar el problema en su real dimensión y proponer algunas vías para salir de esta grave situación.
Poner el dedo solo en la mala gestión de los Presidentes Regionales sería olvidar factores estructurales que subyacen al sistema de descentralización: instituciones precarias, sistemas de control que se limitan a las formas y los papeles, partidos políticos convertidos en franquicias al servicio de intereses privados, el peso creciente de la economía ilegal, entre otros. Es indispensable reordenar y relanzar la descentralización en un marco más amplio que es el de la reforma del Estado con decisiva voluntad política. Atacar los casos de corrupción es fundamental, pero como única medida es insuficiente frente a los problemas de fondo que son mayores.
Otra Mirada