noviembre 28, 2014

LA DESIGUALDAD UNA BOMBA PARA AMÉRICA LATINA

Para una América Latina que crece económicamente, su desigualdad –la mayor del mundo– es una bomba de tiempo. “A medida que crece la desigualdad, crece la violencia en las ciudades, crece la criminalidad”, explicó a DW Eduardo López Moreno, de ONU-Hábitat, en la presentación de su estudio Construcción de ciudades más equitativas. Políticas públicas para la inclusión.
© Proporcionado por DW
Una inequidad notoria en todo el continente ha detectado López Moreno, especialista en geografía, sociología y arquitectura urbanas. En su estudio analizó índices y estadísticas de 320 ciudades latinoamericanas y caribeñas a lo largo de dos décadas.

Crecimiento, pobreza, equidad
Si estaba comprobado que el aumento del ingreso no crea necesariamente bienestar, este estudio resalta que –contrariamente a lo que se afirma– si crece la pobreza, no necesariamente crece la violencia.

“No existe relación estadística entre crecimiento económico y desigualdad. Hay países que crecieron y redujeron desigualdad. Otros, con porcentajes de crecimiento similares, crecieron, pero aumentaron la desigualdad. Y otros que dejaron de crecer: unos aumentaron en desigualdad, otros no. Lo que sí está comprobado es que si crece la desigualdad, aumenta la criminalidad. Por otro lado, las ciudades pueden ser pobres, pero no criminales”, explica López Moreno.

Además, si bien América Latina ha logrado combatir la pobreza, no puede anotarse grandes logros en el combate de la desigualdad. Comparando los resultados de las ciudades latinoamericanas en las últimas dos décadas –no los índices nacionales-, López Moreno afirma: “excepto Perú y Uruguay, que están en el límite, todo el resto está en la parte roja del termómetro”. Es decir, 25 por ciento de las ciudades en América Latina se enfrentan a una desigualdad moderada pero alta, 26 por ciento a una alta y 22 por ciento a una muy alta.

Las murallas, el ejemplo
“En las ciudades latinoamericanas, ricos y pobres muchas veces están físicamente en lugares contiguos pero separados por muros, separados por guardias, separados a veces por violencia social”, apunta el investigador.

En el detallado estudio –financiado por el CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, y la Fundación Avina– , se compara el aumento de la desigualdad y sus peligros con la agudización de barrios amurallados:

“Aunque los espacios cerrados han sido marca de privilegio y estatus, sirven según sus creadores para preservar los valores del suelo. Recientemente se están expandiendo a zonas de ingresos medios y bajos en muchas zonas. En Guatemala, por ejemplo, una cantidad sustancial de colonias y barrios de clase media y baja, que iniciaron su vida como barriadas de trabajadores, también han cerrado accesos, dado el incremento de los robos, drogas, secuestros y homicidios”.

Reducir la pobreza no basta
Según el investigador, una de las fuentes de que la pujante Latinoamérica siga siendo la región más desigual del mundo, es que se sigue confundiendo pobreza con desigualdad. “Y son dos cosas muy diferentes. Esto tiene que ver con el número de veces que el rico gana más que el pobre”. En Brasil –el país más desigual- esto es 49 veces; en Perú –el menos desigual-, 15”. Ambos, con todo, han logrado reducir la desigualdad.

Por otro lado, en Ecuador y Colombia –países de alto crecimiento y que han logrado reducir la pobreza–, entre 1989 y 2010 la inequidad aumentó. En este último, donde más del 40 por ciento de la población vive en las ciudades, “el proceso de paz va a funcionar en la medida que las ciudades funcionen, en la medida en que haya políticas de integración entre el campo y la ciudad, ambos con altos índices de desigualdad”, afirma el especialista.

Un estallido social
¿Qué genera la desigualdad? En cada caso es diferente: “Puede ser educación, oportunidades, accesos a recursos, puede ser magra infraestructura, falta de conectividad. Se requiere de estudios más focalizados que ya no contemplen a la nación toda, sino que se vayan a cada ámbito específico, a cada lugar geográfico, a cada espacio cultural”, afirma el especialista de ONU-Hábitat.

Según lo afirmó en la Asamblea EuroLatinoamericana en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, la organización espera –con vistas a los nuevos objetivos de desarrollo a partir del 2016- elaborar junto con la cooperación europea y los países latinoamericanos pactos y operativos específicos.

¿Y si no se hace nada, si no se combate la desigualdad? “La principal amenaza es el estallido social, a corto y mediano plazo”, responde a DW López Moreno. “Esto primero va a generar violencia, la violencia pérdida de institucionalidad, ésta pérdida de confianza, erosión de las instituciones y una visión un poco catastrófica del desarrollo. Hay que entender que la desigualdad conspira contra el desarrollo de los países”.
MSN Noticias

noviembre 19, 2014

SIGNIFICADO DE OLMOS

La envergadura del Proyecto Especial de Irrigación e Hidroenergético de Olmos puede ponderarse desde diversas aristas: será un polo de desarrollo para la costa norte, se convertirá en una oportunidad para que la población de ese sector salga de la pobreza, convertirá al Perú nuevamente en una nación exportadora de azúcar y generará una serie de beneficios conexos a la puesta en marcha del traslado del recurso hídrico.
La magnitud de la obra también puede medirse con algunas cifras. El transvase de las aguas del río Huancabamba hacia la vertiente del Pacífico ha requerido de un túnel transandino de 19.3 kilómetros, 14 kilómetros de canales, otro túnel de 2 kilómetros de longitud, la construcción del embalse Palo Verde y la instalación de 60 kilómetros de tuberías en los ramales norte y sur.

Como dijo el presidente de la República, Ollanta Humala, durante la inauguración, este proyecto “no es cualquier cosa” porque la inversión de la obra asciende a 300 millones de dólares, y del proyecto de irrigación a más de 280 millones de dólares.

Con ello, la región Lambayeque se convertirá en un polo de desarrollo agroindustrial con la ampliación en 43,500 las hectáreas de cultivos: 38,000 nuevas hectáreas a ser subastadas y 5,500 de los agricultores del Valle Viejo. Todo implica la generación de 40,000 puestos de trabajo directo y 200,000 indirectos.

La inversión de este capital representa, sin duda, un shock de confianza en la agricultura nacional, lo cual permitirá cubrir la demanda de productos agrícolas para el mercado interno y reforzar la agroexportación, y sobre todo posibilitará que el Perú se convierta nuevamente en una potencia en la producción de azúcar y así podrá exportar este producto a los mercados mundiales.
Sumados a estos beneficios figuran otras obras como la ejecución de proyectos de habilitación urbana, como pistas, veredas, instalaciones de agua potable y alcantarillado en la primera ciudad planificada de 22,000 viviendas que se edificará en el valle de Olmos, con una inversión 140 millones de nuevos soles por parte del Ministerio de Vivienda y Construcción a partir del próximo año. También en el segundo semestre de 2015 se iniciarán las obras de mejoramiento del aeropuerto internacional Capitán FAP José Abelardo Quiñones de Chiclayo, así como la construcción de la carretera Chiclayo-Olmos para transportar la producción agrícola del valle. Para ello se cuenta con la disponibilidad de recursos garantizada por el Ministerio de Economía y Finanzas.
Así como en el Sur habrá un importante polo de desarrollo con el Gasoducto del Sur, en el norte del país también se tendrá como motor a Olmos, considerado como el más importante esquema de irrigación para potenciar la capacidad agrícola del Perú junto con otras iniciativas como el Proyecto Especial Chavimochic, que comprende 63,000 hectáreas de irrigación en La Libertad, y el Proyecto Especial Majes-Siguas II en Arequipa, con los cuales se sumarán 140,000 hectáreas para ampliar la frontera agrícola en la costa peruana.
EDITORIAL DIARIO OFICIAL "EL PERUANO"

octubre 28, 2014

DEFICIENTE EJECUCIÓN DE INVERSIÓN PÚBLICA

Según información del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), entre enero y el 19 de octubre 2014 se ha ejecutado el 53% del presupuesto de inversión pública (S/.20,517 millones de S/.39,400 millones), esto significa que faltando solo 72 días para terminar el año existen serios problemas de gestión y capacidad de ejecución en los 3 niveles de gobierno (central, regional y local).
El Ejecutivo, de S/.13.8 millones solo ejecutó 50% (S/.6.9 millones), y los gobiernos regionales y locales solo 58% y 52% respectivamente. Para el economista Eduardo Morón, la actual desaceleración “ha sido, en parte, autoinfligida por el colapso de la inversión pública”.
 
Pero es más grave que a pesar de enormes necesidades sociales, económicas y de infraestructura, es bajísima la ejecución de la mayoría de sectores claves del gobierno para el crecimiento y desarrollo del país: Mujer y Poblaciones Vulnerables (solo ejecutó 17%), Justicia (17%), Ambiente (27%), Producción (29%), Educación (35%), Trabajo y Promoción del Empleo (44%), Agricultura (44%), Salud (45%), e Interior (46%), además, los gastos totales para obras cayeron 0.8% respecto a 2013.

Debido a la preocupante contracción de inversión privada (proyectada por el BCR para 2014 con ínfimo crecimiento de 0.2%), la inversión pública cobra relevante importancia, sin embargo, su ejecución es muy deficiente debido principalmente al déficit de gestión de administración en los 3 niveles de gobierno que presentan escasez de profesionales e inacción de funcionarios públicos por deficiencia o baja calidad, ocasionando en muchos casos, la incorrecta formulación de expedientes técnicos por proyectos mal elaborados y estudios de viabilidad y rentabilidad social incompletos o mal estructurados.

Bajo este panorama las inversiones públicas están actualmente muy limitadas por el rezago electoral y casos de corrupción y malos manejos, afectando nuestro crecimiento e institucionalidad. El ministro Alonso Segura, intentando “maquillar” las cifras, manifiesta que la inversión pública registraría este año “un nivel histórico” de crecimiento de 6% respecto a 2013, sin embargo, esta aseveración ha sido seriamente objetada por el titular del BCR, Julio Velarde, quien ha proyectado un concluyente 0% de crecimiento.

Si no se resuelve el déficit de gestión en los 3 niveles de gobierno, no solo empeorará la ejecución de la inversión pública, sino que al no ser correctamente planificada y proyectada, su postergación hasta los últimos meses del año, seguirá produciendo inversiones y obras ineficientes e improductivas.  
Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 25 de octubre de 2014

octubre 22, 2014

LA DEBACLE DE LOS PARTIDOS POLITICOS

En las últimas elecciones regionales y municipales nuevamente (de manera similar a los procesos de 2006 y 2010) se mostró la debacle de los partidos políticos nacionales, que con grave crisis de representatividad y falta de liderazgo, prácticamente desaparecieron frente a movimientos “independientes” regionales que arrasaron en 20 de las 25 regiones y en el mayor porcentaje de las alcaldías provinciales y distritales del país, igualmente en Lima, decepcionaron los partidos de trayectoria municipal, peor aún, la actual alcaldesa al asociarse con Toledo y presentarse con partido “prestado”, y el partido de gobierno, que ni siquiera presentó candidatos.
Como base social de nuestra sociedad, a los partidos les compete, como principal función conferida en nuestra Constitución, promover la participación ciudadana en la política, además, representarla e intermediar como interlocutores de sus demandas y necesidades hacia el Estado, sin embargo, a pesar que se trata de un proceso fundamental para el ordenamiento democrático, no se están desempeñando dentro de los esquemas de una democracia representativa, por lo que hace muchas décadas no representan a nuestra sociedad.

Los partidos políticos presentan serias deficiencias de institucionalidad, transparencia y orden; bajos niveles organizativos y falta de vida orgánica seria y persistente; alejamiento del interés mayoritario y débil identificación con la ciudadanía; ausencia de mecanismos, cuadros y propuestas; mal manejo de democracia interna e insuficiente competencia para elegir liderazgos; predominio del caudillismo, carente formación y renovación de cuadros, falta de representantes legítimos y dirigentes capacitados; debilidad en proyectarse al mediano y largo plazo; e inexistente política activa y lazos sólidos con sus bases partidarias, cuadros y operadores, los cuales solo tienen vida regular en época electoral, y fuera de ésta no existen o invernan.

Bajo este panorama, lamentablemente los partidos políticos se han convertido exclusivamente en un juego de intereses y de reparto de cargos que los han alejado de la adhesión ciudadana (solo un 10% de electores está inscrito en algún partido político).

Si no se realiza una profunda reforma política (rechazada en el Congreso desde 2007) y si además éstos no presentan una verdadera vocación de cambio, ese creciente distanciamiento ciudadano seguirá incrementando el verdadero desinterés y desmotivación para la participación en los partidos de personas integras con verdadera vocación de servicio, y más grave aún, puede llegar a transformarse en un cuestionamiento tan profundo, que a ojos de la ciudadanía, haga de los partidos políticos instituciones irrelevantes y prescindibles.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 11 de octubre de 2014

octubre 20, 2014

LA INFORMALIDAD NOS DESBORDA

La multiplicidad de formas que reviste la informalidad en nuestro sector laboral ha ocasionado que de 16 millones que conforman la Población Económicamente Activa (PEA) más de 11 millones sean informales (70%), pero es más grave aún que en 15 de las 25 regiones del país, el 80% de trabajadores es informal. Esta compleja problemática se encuentra inmersa en todos los ámbitos de trabajo, pero principalmente en sectores de servicios, comercio, manufactura, construcción, educación, agricultura, ganadería, silvicultura y pesca.
De las más de 5 millones de micro y pequeñas empresas (mypes), el 84.7% son informales y no llevan registros de ventas. A pesar de ello, representan el 90% del tejido empresarial del país y 15% de la producción nacional, y así, emplearon en 2013 casi 8 millones de trabajadores (47.4% de la PEA), la mayoría, empleos de precaria calidad con jornadas ilegales e ingresos bajísimos y deleznables. Increíblemente, más de 12 millones de trabajadores peruanos están inadecuadamente empleados, sin perspectivas, derechos, ni protección social.

Nuestra informalidad refleja subdesarrollo, síntoma de políticas inadecuadas, desconfianza en el Estado, en sus instituciones y en el propio gobierno. Los sistemas de impuestos y regulación mal diseñados como altos costos laborales no salariales –59% del salario bruto–, la falta de una adecuada Ley del Trabajo, la atrasada infraestructura, la baja inversión pública y privada, la ínfima calidad educativa, la elevada corrupción y la carencia de empleo adecuado, incrementan la desigualdad y ajustan un perverso escenario de incentivos que fomentan y fortalecen la informalidad.

Bajo este panorama, este desborde de la informalidad, intensiva en mano de obra y sin requisitos de capacitación laboral, debe obligar al gobierno a reexaminar esta grave problemática y fijar como meta concreta su reducción en elevados porcentajes, porque ésta representa la principal causa de nuestra frágil productividad que adolece de mínima capacidad para introducir innovación en los procesos productivos, y, lo más grave, es que obstaculiza el progreso y desarrollo del país.

Para reducirla es indispensable insertar gradualmente a las mypes en el sector formal por tratarse del mayor segmento dinámico de nuestra economía, pero además, se requiere el serio compromiso de todos los sectores del gobierno para generar empleos dignos, mejorar la calidad educativa y formación del capital humano, invertir en infraestructura y promover los alicaídos desarrollo tecnológico, competitividad e innovación en el país.

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 18 de octubre de 2014