enero 02, 2017

INDIGNANTE: ANEMIA INFANTIL AUMENTÓ ENTRE EL 2011 Y EL 2016

La anemia infantil es una grave y severa enfermedad que adquieren los niños en sus primeros meses y años de vida por mala alimentación y nutrición (carencia de hierro, vitaminas, calcio y proteínas) originando continua baja de hemoglobina afectando cerebro, pulmones y riñones con secuelas en la capacidad intelectual o cognitiva, psicomotora y psicológica, mermando a futuro la suficiencia de nuestro capital estudiantil y laboral.
Es indignante que nuestro país registre los mayores niveles de incidencia de anemia infantil en Latinoamérica, afectando mayormente niños del ámbito rural y quintiles de pobreza y extrema pobreza. Según la última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) en el período 2011-2016 la anemia aumentó de 30.7% a 32.6% entre niños menores de 5 años afectando 1 de cada 3 (933,276 niños), además aumentó de 41.6 % a 43,5% en menores de 3 años afectando 1 de cada 2. En dicho período aumentó en 15 de 24 regiones y 9 de ellas registraron niveles superiores a 40%, siendo la mayor en Puno donde casi 8 de cada 10 niños la padecen (76 %), y hasta en Lima el porcentaje aumento de 19.6 a 26.8% (+6.7%). Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la anemia se agrava en niños peruanos de 6 a 11 meses afectando al 60%.
  
Existe vasta normatividad para la prevención de la anemia, sin embargo sigue aumentando. El Plan Nacional 2014-2016 para prevenir la anemia (RM 258-2014/MINSA 31 marzo) tenía como objetivo reducirla en menores de 3 años al 10% hasta 2016, pero contrariamente se incrementó hasta 43.5%. El actual gobierno cuenta con dos propuestas de Estrategia Nacional 2017-2021 para reducir la anemia materno infantil y la anemia infantil que plantea reducir al 2021 los índices de menores de 3 años de 43.5% a 19% y de menores de 5 años de 32.6% al 12%, lo cual sería imposible de cumplir porque a menos de una semana del plazo de facultades legislativas se han abocado principalmente a temas de reactivación económica sin priorizar la salud pública. 

Bajo este panorama la anemia infantil debe combatirse frontalmente a nivel nacional el 2017 incrementando su presupuesto, mejorando la eficacia de programas sociales (diagnóstico y tratamiento), aumentando la cobertura de suplementos nutricionales (áreas rurales y pobres), desarrollando monitoreo de indicadores, fortaleciendo la articulación multisectorial y asegurando mayor compromiso y acción de gobiernos regionales y locales. 

Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 31 de diciembre 2016

noviembre 16, 2016

16 DE NOVIEMBRE: DIA INTERNACIONAL DE LA TOLERANCIA

Las Naciones Unidas se han comprometido a fortalecer la tolerancia mediante el fomento de la comprensión mutua entre las culturas y los pueblos. Este imperativo está en la base de la Carta de las Naciones Unidas y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y es más importante que nunca en una era en que el extremismo y el radicalismo violentos van en aumento y en que se amplían los conflictos caracterizados por un menosprecio fundamental de la vida humana.
En 1995, los países miembros de la UNESCO adoptaron una Declaración de Principios sobre la Tolerancia. La Declaración afirma, entre otras cosas, que la tolerancia no es indulgencia o indiferencia, es el respeto y el saber apreciar la riqueza y variedad de las culturas del mundo y las distintas formas de expresión de los seres humanos. La tolerancia reconoce los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los otros. La gente es naturalmente diversa; sólo la tolerancia puede asegurar la supervivencia de comunidades mixtas en cada región del mundo.
La Declaración describe la tolerancia no sólo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los estados. Sitúa a la tolerancia en el marco del derecho internacional sobre derechos humanos, elaborados en los últimos cincuenta años y pide a los estados que legislen para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad.
La injusticia, la violencia, la discriminación y la marginalización son formas comunes de intolerancia. La educación es un elemento clave para luchar contra estas formas de exclusión y ayudar a los jóvenes a desarrollar una actitud independiente y un comportamiento ético. La diversidad de religiones, culturas, lenguas y etnias no debe ser motivo de conflicto sino una riqueza valorada por todos.La Declaración describe la tolerancia no sólo como un deber moral, sino como un requerimiento político y legal para los individuos, los grupos y los estados. Sitúa a la tolerancia en el marco del derecho internacional sobre derechos humanos, elaborados en los últimos cincuenta años y pide a los estados que legislen para proteger la igualdad de oportunidades de todos los grupos e individuos de la sociedad.

¿Cómo luchar contra la intolerancia?

Luchar contra la intolerancia exige un marco legal
Los Gobiernos deben aplicar las leyes sobre derechos humanos, prohibir los crímenes y las discriminaciones contra las minorías, independientemente de que se cometan por organizaciones privadas, públicas o individuos. El Estado también debe garantizar un acceso igualitario los tribunales de justicia, a los responsables de derechos humanos y a los defensores del pueblo, para evitar que las posibles disputas se resuelvan por la violencia.
Luchar contra la intolerancia exige educación
Las leyes son necesarias pero no suficientes para luchar contra la intolerancia y los prejuicios individuales. La intolerancia nace a menudo de la ignorancia y del miedo: miedo a lo desconocido, al otro, a culturas, naciones o religiones distintas. La intolerancia también surge de un sentido exagerado del valor de lo propio y de un orgullo personal, religioso o nacional, exacerbado. Estas nociones se aprenden a una edad muy temprana. Por eso es necesario poner énfasis en la educación y enseñar la tolerancia y los derechos humanos a los niños para animarles a tener una actitud abierta y generosa hacia el otro. La educación es una experiencia vital que no empieza ni termina en la escuela. Los esfuerzos para promover la tolerancia a través de la educación no tendrán éxito si se aplican a todos los grupos en todos los entornos: en casa, en la escuela, en el lugar de trabajo, en el entrenamiento de las fuerzas del orden, en el ámbito cultural y en los medios sociales.
Luchar contra la intolerancia requiere acceder a la información
La intolerancia es especialmente peligrosa cuando individuos o grupos de individuos la usan con fines políticos o territoriales. Identifican un objetivo y desarrollan argumentos falaces, manipulan los hechos y las estadísticas y mienten a la opinión pública con desinformación y prejuicios. La mejor manera de combatir estas políticas es promover leyes que protejan el derecho a la información y la libertad de prensa.
Luchar contra la intolerancia requiere una toma de conciencia individual
La intolerancia en la sociedad es la suma de las intolerancias individuales de todos sus miembros. La intolerancia religiosa, los estereotipos, los insultos y las bromas raciales son ejemplos de intolerancia que se viven en lo cotidiano. La intolerancia lleva a la intolerancia y para luchar de forma efectiva es necesario que cada uno examine su papel en el círculo vicioso que lleva a la desconfianza y a la violencia en la sociedad. Todos debemos preguntarnos: ¿soy una persona tolerante? ¿Juzgo a los otros con estereotipos? ¿Rechazo a los que me parecen diferentes?
Luchar contra la intolerancia exige soluciones locales
Los problemas que nos afectan son cada vez más globales pero las soluciones pueden ser locales, casi individuales. Ante una escalada de intolerancia, los gobiernos o las instituciones no pueden actuar solos. Todos formamos parte de la solución y tenemos una enorme fuerza a la hora de enfrentarnos a la intolerancia. La no-violencia puede ser una herramienta muy efectiva para confrontar un problema, crear un movimiento, demostrar solidaridad con las víctimas de la intolerancia o desacreditar la propaganda fomentada por el odio.

noviembre 07, 2016

SITUACIÓN DEL TRABAJO JUVENIL REQUIERE URGENTE SOLUCIÓN

Actualmente nuestra población nacional registra 31’150,000 habitantes, de ésta, la población juvenil (15 y 24 años) ocupa el 27% (8’410,000), de los cuales 5’067,000 conforman la PEA. El pasado día 24 la Corporación Andina de Fomento (CAF) presentó el Reporte de Economía y Desarrollo (RED) 2016 “Más habilidades para el trabajo y la vida”, en su capítulo 4 trata sobre las dificultades que enfrentan los jóvenes de América Latina para insertarse laboralmente, en el caso peruano señala que entre los que finalizan su educación 60% consigue un empleo, pero solo 17% un empleo formal, el 22% consigue un empleo independiente (la mayoría subempleados con ingresos menores al sueldo mínimo vital), el restante 18% ocupa trabajos familiares sin remuneración o trabajos precarios (sin aportes para su desarrollo laboral).
Los jóvenes que terminan su educación se demoran, en promedio, 9 meses para conseguir un empleo asalariado, y hasta 2 años y medio por un empleo decente (contratados, con ingresos suficientes y beneficios de salud y previsión social). También la informalidad laboral juvenil es altísima, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) llega a 82% (una de las 4 más altas a nivel regional) afectando más de 1 millón de jóvenes, en microempresas sobrepasa el 90%, y hasta en empresas formales 72% trabaja en malas condiciones, con bajos ingresos, inestabilidad laboral, desprotección y sin derechos sociales ni laborales.

La Cámara de Comercio de Lima (CCL) nos advierte sobre otra dramática realidad, un millón de jóvenes peruanos entre 15 y 24 años no estudian ni trabajan (ninis), igualmente, para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) los jóvenes peruanos ninis entre 15 y 29 años llegan a 26.7% en mujeres y a 15.4% en hombres. La mayoría de jóvenes ninis proviene de hogares pobres o vulnerables que no encuentran oportunidades de estudio o trabajo y están expuestos a caer en delincuencia o drogadicción.

Bajo este panorama, los jóvenes peruanos son uno de los grupos sociales más vulnerables, postergados y relegados de las prioridades en agendas públicas, el gobierno debe mejorar esta crítica situación promoviendo la generación de empleo juvenil y reforzando la capacitación laboral con programas en formación académica y técnica para desarrollar sus capacidades productivas, porque la población juvenil representa un valioso potencial de capital humano, imprescindible para mejorar la productividad nacional, favorecer el crecimiento económico y alcanzar nuestro desarrollo sostenible. 

octubre 25, 2016

INTERNET ESTÁ MODIFICANDO LA FORMA DE LEER Y PROCESAR LA INFORMACIÓN DE LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES

Durante miles de años, los seres humanos adquirimos la información necesaria para relacionarnos con el entorno físico y con los demás, a través de la experiencia directa. La mayor parte de la información llegaba, lentamente, después de observar fenómenos y situaciones con nuestros propios ojos. El cerebro era alimentado también por relatos e informaciones procedentes de las experiencias vividas por otras personas, que trasladaban de forma verbal lo que habían visto con sus ojos, o escuchado con sus oídos. La transmisión de la información se realizaba de forma oral, con todas las ventajas e inconvenientes que esto supone, y de una forma evidentemente muy limitada y condicionada, fácil de alterar y sometida a la degeneración del mensaje propia del boca a boca.

Hace aproximadamente 5.000 años, con la creación de la escritura y la lectura, se produce una auténtica revolución en nuestro cerebro. Para adaptarse a la lectura, el cerebro tuvo que reorganizarse, permitiendo el desarrollo de largas y cada vez más complejas argumentaciones, acompañadas de multitud de datos que no era necesario memorizar en su totalidad, y dando lugar a pensamientos mucho más reflexivos. La lectura puso en marcha todo un proceso de desarrollo creativo. La imaginación y las investigaciones de unos, permitieron que otros continuaran creando hasta convertir en realidad muchas de las cosas que hoy nos rodean.

Pero, incluso este fabuloso cambio tuvo sus detractores y enemigos. Así es, nada menos que Sócrates, personaje sobre el que habría mucho que decir, consideraba que la escritura traería más problemas que beneficios. Afirmaba que la dependencia de la letra escrita alteraría para peor la mente de las personas. Defendía que la escritura amenazaba con convertirnos en pensadores menos profundos intelectualmente, menos sabios y menos felices. Nada menos… Por suerte y con el paso del tiempo se fueron imponiendo los argumentos defendidos por Platón, que veía en la escritura una oportunidad, aunque durante los primeros siglos estuviera reservada sólo a una minoría privilegiada.
El segundo cambio importante se produciría con la adopción de la lectura silenciosa. Así es, durante siglos la lectura fue algo practicado por unos pocos y siempre en voz alta, con el objetivo de transmitir. Entorno al año 380, San Agustín se sorprende al ver a San Ambrosio leer sin abrir la boca ni emitir sonido alguno… La lectura en silencio, para el propio lector, trajo consigo todo un mundo de reflexiones, variedad y diversidad en las interpretaciones y autoconciencia. Permitía pararse, debatir consigo mismo sobre lo leído, releer, etc.
El tercer cambio se produjo entre los siglos XII y XIII, con la aparición y generalización en el uso de las palabras y los signos de puntuación. En efecto, durante siglos y siglos los manuscritos estuvieron formados por tediosos encadenamientos de letras, sin espacios que permitieran separar las palabras o detenerse ante puntos o comas. El lector debía realizar ímprobos esfuerzos por interpretar finalmente el contenido y sentido de las letras encadenadas que acababa de leer.
El cuarto cambio supuso una verdadera revolución, así como la popularización de la escritura, la lectura e incluso la cultura y el pensamiento en todas sus formas. A mediados del siglo XV, el orfebre alemán Johannes Gutemberg inventa la imprenta. Los escasos y artesanales libros dan paso a la edición y distribución de miles de ejemplares por toda Europa. Obras antes apenas leídas comenzaron a estar al alcance de los ciudadanos del momento. Los precios y los tiempos de edición se redujeron enormemente, y la demanda de libros se disparó. Según los cálculos realizados por Michael Clapham en “Printing”, en los cincuenta años posteriores a la invención de la imprenta, se editaron tantos libros como los reproducidos por los escribas europeos a lo largo de los mil años precedentes. A finales del siglo XV más de 250 ciudades europeas tenían ya imprenta, y circulaban más de 12 millones de libros. Pero este maravilloso invento también tuvo sus detractores… Muchos comenzaron a preguntarse si era bueno que todo el mundo pudiera tener acceso a la información… Y no digamos ya si se trataba de información, contenidos u opiniones que podían no ser compartidos por el poder imperante en el momento. Según señala Joad Raymond en “The Invention of the Newspaper: English Newbooks”, el primer censor oficial de libros que hubo en Inglaterra planteó que la tipografía estaba trayendo más daño que beneficio a la cristiandad. Pero, como todos sabemos, la imprenta no sólo no cesó de imprimir libros, sino que gracias a ella la Biblia es el libro más difundido del mundo..
Y, finalmente, el quinto cambio también debe ser considerado una revolución: la escritura y lectura digitales a través de internet. La web 2.0 ha convertido además a las personas en productoras de información, y no sólo en meras consumidoras. Blogs, redes sociales, webs temáticas, foros, etc, etc, están permitiendo que cualquier ser humano con una conexión a internet pueda comunicar algo al resto del mundo con posibilidad de ser accesible para unos 2.500 millones de usuarios. Según los datos publicados por Science en el año 2011, la humanidad actual genera cada 2 días la misma información generada por nuestra especie durante casi 5.000 años. Es decir, 5 Exabytes de información cada 48 horas.
El acceso a la información hoy en día es digital: menos del 0’1% de la información generada en la actualidad está en papel. El 99,9% de la información se encuentra disponible sólo en formato digital. Cada minuto que pasa se realizan 2 millones de consultas en Google. Es decir, el buscador es el principal y omnipresente medio de búsqueda de información para niños, adolescentes y adultos.
Y he aquí que, tal y como señalan investigadores y neurocientíficos de todo el mundo, la forma en que adquirimos la información influye en nuestra forma de percibirla y de transmitirla. El tipo de actividad mental que desarrollamos configura nuestro cerebro y la distribución de las neuronas. Tenemos la suerte de estar dotados de una herramienta extremadamente sensible, con una fabulosa característica que conocemos como NEUROPLASTICIDAD. El cerebro se modifica a sí mismo. No es estático ni rígido. Las neuronas establecen nuevos caminos, ponen en marcha nuevos circuitos neuronales y abandonan otros que quedan obsoletos. Algunas neuronas son descartadas, pero otras muchas pasan a engrosar y reforzar los nuevos caminos. La economía del reciclaje manda en el cerebro.
Pues bien, la herramienta que utilizamos para leer y para escribir nos condiciona. Sea la que sea… El propio Nietzsche afirmaba que desde que había comenzado a escribir con una máquina de escribir, no sólo su prosa sino incluso sus pensamientos se habían visto condicionados. El paso del papel a la máquina supusieron pare él un cambio importante. No podía ni imaginar lo que supondría más tarde el paso al cibertexto…
¿ES DISTINTO LEER INFORMACIÓN EN LIBROS A LEERLA EN PÁGINAS WEB?
Pues sí. Los estudios que lo ponen de manifiesto son muchos y muy variados. Uno de ellos es el realizado por el Dr. Jakob Nielsen, Director del Grupo Nielsen Norman que cofundó con el Dr. Donald A. Norman (ex vicepresidente de investigación de Apple Computer). Tras la realización de un estudio de seguimiento ocular, concluye que los usuarios de internet no realizan una lectura lineal, sino que “escanean” la pantalla. Los usuarios realizan una “lectura en F”. Leen las dos primeras líneas, y bajando por la izquierda vuelven a detenerse en el centro. Después abandonaban de nuevo la lectura lineal y bajan hacia la parte inferior izquierda. Las mismas conclusiones han sido obtenidas por otras entidades como el Laboratorio de Investigación de Usabilidad de Software de la Universidad Estatal de Wichita.
Según las investigaciones de Jakob Nielsen, las personas realmente leen menos del 20% del contenido de una página web. Así mismo, concluye que muchos usuarios dedican hasta un 69% de su atención al lado izquierdo de la pantalla, y sólo el 30% a la parte derecha.
Un estudio realizado entre jóvenes de 12 a 18 años por el University College of London, dirigido por el Profesor David Nicholas, determinó que los adolescentes necesitan mucho menos tiempo para encontrar una información en internet que los adultos. Son seis veces más rápidos que sus mayores. Pero, del mismo modo, el estudio concluye que internet disminuye la capacidad de concentración, así como la capacidad de los jóvenes para leer y escribir textos largos.
La empresa israelí de software ClikTale, recogió durante dos meses datos del comportamiento de un millón de visitantes de páginas web. Averiguó que en la mayoría de los países los usuarios de internet sólo pasan entre 19 y 27 segundos en cada web que visitan. Nunca leen una página entera.
Los estudios realizados por Ziming Liu, Catedrático de Biblioteconomía de la Universidad Estatal de San José,indican que está surgiendo un comportamiento lector basado en la pantalla, en el que la lectura se realiza en forma de exploración, de manera aleatoria, ni lineal ni fija y centrada en la búsqueda de palabras clave.
La psicóloga del desarrollo Patricia Greenfield, profesora en la Universidad de UCLA, repasó en 2009 más de cincuenta estudios sobre los efectos de los medios de comunicación en la inteligencia de las personas y su capacidad de aprendizaje. La conclusión fue la siguiente: el creciente uso de la Red está debilitando nuestras capacidades para el “procesamiento profundo” que permite “la adquisición consciente del conocimiento, el análisis inductivo, el pensamiento crítico, la imaginación y la reflexión”.
La verdad es que después de leer tantos artículos e investigaciones, no es difícil quedarse con la idea de que la lectura en internet está desestabilizando nuestros cerebros, hasta el punto de que puede llegar a producirse una involución. No obstante, creo que debemos ser mucho más objetivos, y situar cada cuestión en su contexto antes de sacar una conclusión.
¿LA LECTURA EN INTERNET ES COMPATIBLE CON LA LECTURA LINEAL DE LIBROS?
Creo que esta es la verdadera cuestión. Personalmente, como muchos de ustedes, pongo en práctica lo que consideroson dos formas de lectura muy distintas, utilizadas siempre en función de las circunstancias. Leo, o “escaneo”, cientos de páginas web todos los días. Pero lo hago para buscar e identificar informaciones concretas. Sin esta forma de lectura, tan desarrollada por los adolescentes de hoy, tardaríamos muchas horas en determinar si la información contenida en una web responde a lo que estamos buscando o no. Es cierto que con la práctica se puede descartar un contenido en pocos segundos. La lectura en “F” me parece muy lógica. Leemos los encabezados y las primeras líneas para determinar si nos interesa, y después bajamos por la izquierda porque es donde empiezan los párrafos tras un punto y aparte. ¡Pero no hacemos esto sólo en internet! Lo hacemos también cuando hojeamos un libro de una estantería para saber si puede interesarnos, o cuando pasamos las páginas de una revista, o incluso cuando aun leemos algún periódico en papel.
Y lo cierto es que no he dejado de leer libros. Y no los “escaneo”, sino que realizo una lectura lineal, reflexiva y en profundidad, como hacemos todos cuando leemos un libro o un artículo que nos interesa (aunque sea tan largo como este). Creo, sinceramente, que ambas formas de lectura responden a necesidades distintas y son absolutamente compatibles y NECESARIAS.
EL HECHO DE QUE DOS FORMAS DE LECTURA PUEDAN CONVIVIR, NO QUIERE DECIR QUE VAYAN A HACERLO…
En efecto, esta es la siguiente cuestión que debemos plantearnos. Personalmente, como seguramente usted mismo/a, he pasado los primeros 30 años de mi vida leyendo libros, de forma lineal y reflexiva. Durante todo ese tiempo se han asentado en nuestros cerebros toda una serie de estructuras y circuitos neuronales, la mayoría de los cuales permanecen. No me inicié con la lectura en internet, ni he tenido que compaginar la lectura “tradicional” con la lectura “digital” hasta hace pocos años. La verdad es que no debemos asumir que los niños adoptarán ambas formas de lectura sin problemas, y sabiendo diferenciar perfectamente entre una y otra. Y no debemos asumirlo porque sabemos cómo funciona nuestro cerebro…:
  1. Nuestro cerebro es un ahorrador nato. De hecho, siendo tan pequeño consume el 20% de toda la energía que utiliza nuestro organismo. Parte de su trabajo consiste en optimizar recursos y ser “sostenible”. Si puede hacer algo de una forma más sencilla y que suponga menos esfuerzo LO HARÁ. Leer siempre de la misma manera es más fácil que tener que cambiar de registro y hacerlo de dos formas distintas en función de las circunstancias. Si una forma de lectura se realiza mucho más que la otra, el cerebro reforzará los procesos asociados para que cada vez nos resulte más fácil y sencillo leer así. En definitiva, la afianzará.
  2. No nos engañemos, la lectura de una página web o un contenido online bien diseñado resulta mucho más atractiva, en especial para los más pequeños. La mezcla de colores, fotografías, imágenes en movimiento, vídeos, banners, enlaces a otros sitios, etc, satisfacen la constante e innata curiosidad de nuestro cerebro. Muchos y muy diversos estímulos pueden tenerlo entretenido disfrutando con cada nuevo impacto, con cada nuevo descubrimiento, pero sin permitirle finalmente centrar su atención y profundizar dejando a un lado las distracciones.
CONCLUSION
Sinceramente, creo que existe el riesgo de que en los más pequeños, que no tienen años de experiencia en la lectura lineal y reflexiva, terminen adoptando y afianzando una forma de lectura en “escaneo”, que no permite profundizar en los contenidos, con una necesidad constante de cambiar de tarea para recibir nuevos estímulos, y muy dada a la distracción.
Y a tenor de los resultados señalados en el último informe PISA, lo último que necesitamos es que la comprensión lectora de los niños y adolescentes sea aun peor.
Pero NO podemos tampoco convertirnos en los Sócrates de nuestro tiempo, ni en los censores que desconfiaban de los nuevos inventos. La lectura en “F” es necesaria y fundamental ante la cantidad ingente de información que circula por internet. Es una adaptación a un nuevo entorno que no podemos ni debemos perder. Es más, debe entrenarse. Los niños y adolescentes están ya realizando ese entrenamiento. Pero hoy, más que nunca, es necesario reforzar la lectura lineal y reflexiva que permite PROFUNDIZAR, ASIMILAR y AFIANZAR información, datos y conceptos. Esto también debe entrenarse. Más que antes, sin lugar a dudas.
Obliguemos a nuestro cerebro a esforzarse. Puede hacerlo (¡y en el fondo le gusta!). Es vital que los niños y adolescentes de hoy lean libros enteros, profundicen y reflexionen sin distracciones. Nos jugamos más de lo que pensamos. En este momento, que los niños lean libros debe ser una prioridad para padres/madres y educadores. Debe ser una prioridad para toda la sociedad.
– Ziming Liu, “Reading Behavior in the Digital Environment”, Journal of Documentation, 61, nº 6. 2005.
“Puzzling Web Habits across the Globe”, Blog ClickTale, 31 de Julio de 2008.
– David Nicholas, “The Virtual Revolution – Homo Interneticus”.
– Patricia M. Greenfield, “Technology and Informal Education: Whats Is Taught, What Is Learned”, Science, 323, nº 5910. “ de Enero de 2009.

octubre 24, 2016

DE ESPALDAS A LA INNOVACIÓN

Pese a continuos anuncios de nuevas políticas y estrategias en innovación los malos indicadores son una constante nacional. En el último Índice Mundial de Innovación 2016 el Perú ocupa el puesto 71 entre 128 países, sin embargo, en sus principales indicadores ocupa los últimos lugares: eficiencia en innovación (109), conocimiento y tecnología (109), difusión de conocimiento (118), artículos presentados sobre ciencia y tecnología (113), diseños industriales (91), entre otros, asimismo, el último ranking de competitividad del Foro Económico Mundial 2016-2017 nos ubica en innovación en últimos puestos (119 entre 138 países).
La innovación es un elemento central y principal en la estrategia de crecimiento y desarrollo de un país, es un proceso dinámico que mediante el conocimiento, a partir de la investigación y desarrollo (I&D), modifica procesos y transforma insumos en productos y equipos a partir de nuevos procesos tecnológicos que aprobados en el mercado adquieren mayor valor económico, su fortalecimiento influye en el incremento de productividad y de valor agregado a los recursos exportables y por ende a la generación de empleo y aumento de bienestar social.

Nuestro país se encuentra en un punto crucial de su desarrollo pero se está quedando rezagado en la revolución tecnológica y le da la espalda a la innovación, es increíble que el 2015 el Estado solo invirtió 0.08% del PBI en I&D, una de las más bajas en la región; las empresas también invierten mínimamente en investigación y capital humano, a pesar que la ley 30309 (13 marzo 2015) les otorga incentivos tributarios por gastos en proyectos de innovación (hasta 175%) pero no los usan por falta de capacidad para identificar procesos y presentar proyectos; igualmente, las universidades le dan escasa relevancia a la I&D porque no se fomenta el desarrollo de una cultura de emprendimiento e innovación a  partir del sistema escolar hasta culminar en la universidad y el postgrado.

Bajo este panorama la innovación es parte esencial de la modernidad, sin embargo, en nuestro país es muy escasa y expresada de modo aislado. Con miras al bicentenario debería ser una prioridad la política e inversión nacional en I&D y capital humano con fuertes programas de innovación, educación, cultura emprendedora, apoyo directo a las pymes y mejorando los centros de investigación tecnológica e innovación, todo esto acompañado de un esfuerzo colaborativo y consciente entre el gobierno, empresariado, universidades y centros tecnológicos.