abril 24, 2015

CIUDADES GIGANTES, DESAFÍOS GIGANTES EN AMÉRICA

Megaciudades. Aglomeraciones urbanas de hasta 20 millones de habitantes. “Monstruos ingobernables”, como admiten unos arquitectos que tratan de ordenar el caos. Imposible. Las mayores urbes del planeta son complejos organismos que se multiplican sin freno y, en la mayoría de ocasiones, sin un patrón homogéneo. Núcleos hipertrofiados que han germinado con el progreso de las clases medias y el trasvase del campo a la ciudad. São Paulo, México, Bogotá, Lima, Buenos Aires, Río, etcétera. Urbanistas y arquitectos de estas metrópolis de América Latina analizaron los retos que plantea su gestión. Y coinciden en señalar la falta de un criterio unificador que armonice el desarrollo de las urbes, las dificultades en la movilidad y el aumento de las desigualdades sociales como los principales problemas.

Los retos futuros pasan por convertir estas grandes ciudades en espacios más habitables, con mejores políticas de transporte público y menor contaminación. Y, sobre todo, trazar una dirección para la edificabilidad bajo un plan único, y que las grandes urbes no sean el resultado de un cuadro pintado a brochazos.
Foto: Cortesía de http://elpais.com/
Ordenar un crecimiento caótico 
En 2014, 450 millones de personas compartían el suelo de 28 áreas metropolitanas en todo el planeta. Difícil detener la autoconstrucción, como si fuera un videojuego. “Hay un aspecto fundamental: la lucha por la ciudad”, afirma Abilio Guerra, urbanista y arquitecto brasileño. “Es difícil encontrar fórmulas adecuadas en el gobierno de las ciudades. La mayor parte de las veces, la iniciativa privada pasa por encima de los intereses de la gente, sin que el poder político tome medidas contra los abusos. Los grandes perjudicados son los espacios públicos de las ciudades. Lo vemos en Río con el caso del Parque do Flamengo, y en São Paulo con el Largo da Batata y el Parque Minhocão. Es preocupante, porque esto sucede en un momento de vulnerabilidad de la sociedad civil brasileña”, analiza Guerra.

El patrón se repite en la mayoría de capitales latinoamericanas. En Bogotá se dan codazos sus 7,8 millones de habitantes, producto de la mayor densidad urbana en toda la región: 26.200 ciudadanos por kilómetro cuadrado. El censo crece en 170 personas al día. Y la administración da carta libre a la construcción para aportar cobijo a esa demanda.

Un decreto permite que los constructores puedan desarrollar grandes obras si se abona una cantidad económica adicional por la edificabilidad extra. “Eso significa que pueden aparecer edificios de cualquier tamaño en cualquier manzana, solo porque el constructor busca más metros”, explica Mario Noriega, profesor de urbanismo en la Universidad Javeriana. Noriega pide un “marco legal según las necesidades de la gente, que no cambie de alcalde a alcalde”. “Creen que eso da una apariencia de modernidad a la ciudad. Pero las calles no están preparadas. La ciudad tenía una estructura de manzanas, con 30 viviendas en cada una. Con la nueva norma, se harán hasta 400. Bogotá es muy densa en los bordes y poco en el centro, pero ahora será densa en todos lados. Su caso de densidad solo puede ser comparable a algunas ciudades chinas y africanas. Están creando una zona de desastre. Se habla de México como la ciudad monstruo, pero tiene metro, y Bogotá es cinco veces más densa”, explica el profesor de urbanismo. Solo el 55% de sus habitantes dice estar orgulloso de su ciudad.

Una población similar a la de Bogotá, aunque con una densidad 10 veces menor, tiene Lima. Los arquitectos peruanos Arnold Millet, que ha trabajado en la Municipalidad, y Mario Lara abundan en la reivindicación de su colega colombiano. “Lima no tiene una gobernanza con un hilo único, sino que se suceden gobiernos que rompen con lo anterior y hacen lo contrario”, apunta Millet. “El gran reto es ordenarla. Hoy es una ciudad descoyuntada, con más de 40 alcaldías [43 distritos y alcaldes de distrito] que cada una hace lo suyo, atomizada. La solución sería poner a Lima con menos alcaldías y con los mismos decretos”, expone Lara.

Pocas ciudades en el mundo han logrado esta unidad metropolitana. Si acaso Londres y París, dicen los urbanistas. “Se parte de un centro y se acumulan municipios adyacentes”, dice sobre México el español Miquel Adrià, director de la revista Arquine.

Cómo moverse en el laberinto
Las horas vuelan al volante o en transporte público para los millones de personas que se desplazan en ese ida y vuelta eterno entre la casa y el trabajo. El ciudadano de São Paulo invierte una media de 2 horas 53 minutos diarios en desplazamientos en vehículo propio, y 2 horas 46 minutos en medios públicos (son usados por el 62% de la población). Por la ciudad circulan 5,4 millones de coches, casi uno por cada dos habitantes. Cada mexicano emplea 16 horas a la semana en los trayectos. Bogotá no tiene metro y es el sistema de autobuses el que canaliza la marea humana de viajeros. En Lima, la única línea de metro no da abasto…

“El metro es una necesidad en Bogotá”. Lo dice el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, consciente del embudo que supone para la capital la ausencia de este medio de transporte. A cambio, la ciudad presume de la red de ciclorrutas (carril bici) más grande de América Latina, 392 kilómetros de asfalto que los ciudadanos utilizan cada vez más. Piden, eso sí, mayor seguridad vial y que las empresas incentiven las dos ruedas entre sus empleados. Solo el 17% de los bogotanos se declara satisfecho con la red de vías urbanas. Y los problemas de aparcamiento son cada vez mayores para una flota de 1,5 millones de coches. El sistema de autobuses, TransMilenio, moviliza a dos millones de personas al día. “Se enfoca todo en los buses, pero no basta. Bogotá es una ciudad que funciona como una ciudad del siglo XIX y tiene población del siglo XXI”, analiza Mario Noriega. Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ciudad multiplica por 2,7 los niveles de contaminación que se consideran perjudiciales para la salud.

Ante la congestión, las ciudades buscan fórmulas como el Día sin Carro y diversos tipos de restricciones. En Lima, otro foco de contaminación (sobre todo en invierno dada la gran nubosidad), el ómnibus no puede circular por algunas avenidas, y en la pasada alcaldía diversas calles del centro pasaron a ser peatonales. Con 150.000 nuevos coches cada año (un total de 1,5 millones), proliferan los taxis, formales e informales. También México ha puesto la señal de Stop. Los coches con más de ocho años tienen prohibido circular un día a la semana y un fin de semana al mes en la ciudad. “Aunque estos mismos coches se venden en los municipios y contaminan. La solución es tener la misma política en los dos sitios, ciudad y área metropolitana”, señala Miquel Adrià. Hasta seis millones de vehículos entran y salen de la urbe cada día. Distrito Federal ha puesto en marcha proyectos para mejorar las comunicaciones, como dobles pisos en carreteras, nuevas estaciones de tren, estaciones de metro multimodales, que unen varias líneas (hay 300 kilómetros de vía y cinco millones de usuarios), y un nuevo aeropuerto fuera de la ciudad.

Y junto a la saturación, la inseguridad. Según un estudio de la Fundación Thomson Reuters, seis de cada 10 mujeres aseguran haber sido acosadas físicamente en los transportes públicos de América Latina. Bogotá, Ciudad de México y Lima son los escenarios más inseguros.

Las desigualdades sociales
La polarización social también sacude las megaurbes. El ciudadano es parte del mobiliario. “El gran reto es la inclusión”, comenta la arquitecta mexicana Tatiana Bilbao. “La vivienda es un bien social, no debería ser un commodity. Los arquitectos nos hemos desconectado de no querer lidiar con el problema de la falta de vivienda digna para la población. En México es muy fuerte la segregación en todos los sentidos, física y social. Las clases están muy marcadas. Es un México muy disgregado y contrastado. Está todo revuelto. Hace 20 años la gente cambiaba dos veces de casa durante su vida. Hoy son 17. Esto genera desarraigo, desentendimiento de la comunidad y falta de identidad”.

Raúl Fernández Wagner, profesor de urbanismo de la Universidad Nacional de General Sarmiento de Buenos Aires, ofrece una visión sobre la capital argentina, con 15 millones de habitantes en toda la metrópoli. “El mayor conflicto es el acceso al suelo por parte de la población. De cada 10 nuevos habitantes de Buenos Aires, seis no buscan la compra de suelo, sino que entran en el mercado informal. Es muy difícil tener propiedad privada porque es muy cara. En 10 años Buenos Aires duplicó el PIB. Eso ha de­sa­ta­do también un fuerte proceso especulativo con el suelo”.

Sostenibilidad, movilidad e igualdad social. Son tres de los retos de las grandes ciudades latinoamericanas. Para estas urbes no se trata solo de acumular población, sino de convertirse en mejores sitios para Critica.com.pa

enero 07, 2015

SIN REFORMAS ESTRUCTUTRALES EL PAÍS NO AVANZA

Nuestro país requiere de reformas estructurales integrales que mejoren la gestión del Estado para ponerlo al servicio de la población y lograr el desarrollo, prosperidad y consolidación democrática, sin embargo, éstas no se concretan principalmente por falta en el gobierno de liderazgo político, capacidad de convocatoria y visión de largo plazo, pero además, porque el Congreso y los partidos políticos no ponen la suficiente voluntad y convicción para definir, formular, concertar, debatir, impulsar y ejecutar las reformas requeridas para avanzar a la siguiente etapa de desarrollo y progreso.

En el actual sistema político la falta reformas influye sobre el creciente deterioro institucional, el proceso de modernización, la gestión y ética pública y la consolidación democrática, requisitos indispensables para alcanzar altos niveles de crecimiento, desarrollo sostenido y bienestar poblacional con adecuada atención de servicios públicos de calidad y de demandas sociales.

Requerimos de muchísimas reformas estructurales para no quedarnos estancados, entre ellas: Políticas (ley de partidos políticos, financiamiento estatal para partidos e institucionalización de comicios internos, eliminación del transfuguismo, bicameralidad, distritos uninominales para elección de congresistas, alternancia de género en cargos de elección popular). Electorales (ley general de elecciones, eliminación del voto preferencial, voto voluntario, voto electrónico, ley de revocatoria, fiscalización de partidos, elevación del nivel de candidatos, derechos de participación y control ciudadanos, revocatoria de autoridades). Estas reformas políticas y electorales deberían concretarse antes del proceso electoral 2016.

También: Corrupción (imprescriptibilidad de delitos e inhabilitación total a ejercer cargos públicos con impedimento de postulaciones por voto popular); Narcotráfico (narcopolítica, lavado de activos). Laboral (legislación e inserción laboral, informalidad, sistema remunerativo, servicio civil –ley recién reglamentada en junio 2014–). Educación (calidad educativa básica infantil, gestión pedagógica descentralizada, visión de largo plazo, educación rural e intercultural bilingüe, carrera docente, infraestructura).

Además: Salud (acceso y calidad de servicios, seguro integral, asociaciones público-privadas, infraestructura hospitalaria, residuos sanitarios). Justicia (reforma integral de administración de justicia). Seguridad Ciudadana (estrategia integral, consejo nacional de seguridad ciudadana, fuerzas de seguridad, sistema 24 x 24). Tecnología (adopción tecnológica, innovación y competitividad, investigación y desarrollo), y Descentralización (rediseño).

Bajo este panorama la falta de adecuadas reformas estructurales no permite perfeccionar la institucionalidad pública ni consolidar la democracia. Nuestro desprestigiado sistema político y la falta de representatividad ciudadana de los partidos políticos, tan cuestionados en sus reglas y procedimientos, requieren de urgentes y profundos cambios.
Artículo de Alfredo Palacios Dongo publicado en el diario EXPRESO, fecha 3 de enero de 2015

diciembre 10, 2014

INCLUSIÓN EDUCATIVA O SEGREGACIÓN POR "ALTO RENDIMIENTO"

El Informe publicado el 4/12/2014 por UNESCO sobre los resultados de TERCE (Tercera Evaluación Regional de la Calidad Educativa), comienza así en su primer párrafo: “En América Latina y el Caribe, la cobertura y el acceso a la educación han alcanzado un progreso considerable y reconocido internacionalmente. Sin embargo, esto no es suficiente para cumplir con el derecho a la educación. Este derecho consiste en tres elementos: el acceso a una escuela, el derecho a aprender y escuelas inclusivas, capaces de atender la gran diversidad que caracteriza a los estudiantes, y de aportar a todos lo necesario para un logro educativo adecuado.” (el resaltado es mío). 
¿Por qué, si la tendencia internacional es a construir escuelas inclusivas, el Ministerio de Educación del Perú se empeña en crear colegios exclusivos para estudiantes con alto rendimiento (COAR)? En este sentido, el llamado “Colegio Mayor” ya es un mal ejemplo de segregación y privilegio con dinero del Estado (de todos los peruanos). Ahora se quiere replicar esta experiencia en todas las regiones del país.

La obligación del Ministerio de Educación es garantizar el derecho a una educación de buena calidad a todos los y las estudiantes de la Educación Básica, sin discriminación. Además, tiene que asegurar que el sistema escolar contribuya a fortalecer la integración, la cohesión social, la convivencia democrática, la valoración y el respeto de la diversidad; la inclusión social (objetivo mayor del actual gobierno) no se va a lograr segregando a los mejores estudiantes en colegios especiales. Para ello, la experiencia escolar tiene que ser concebida como una historia de grupos de aprendizaje (promociones) que inter-aprenden, colaboran, conviven y construyen juntos el éxito personal y académico de todos, con el apoyo de sus docentes; no se debe percibir como un campo de competencia entre individuos, con unos pocos destinados al éxito y muchos condenados al fracaso y a la resignación o la amargura.

El argumento del Ministro Saavedra es que se quiere atender por separado las necesidades particulares de los estudiantes con alto rendimiento, y que ésta también es una forma de inclusión y garantía de derechos. Este es el argumento que se usó para justificar el apartheid en Sudáfrica (“las necesidades son diferentes y es mejor atenderlas por separado”) y es el mismo que se usa para mantener hasta ahora algunos colegios solo para mujeres o exclusivos para varones. En un sistema escolar democrático los diferentes estudian juntos, no separados. El desafío del sistema escolar y de cada escuela es atender las necesidades educativas de sus estudiantes, tomando en cuenta la diversidad cultural y sus particularidades individuales. Este criterio aplica tanto para los géneros, como para las discapacidades y para los talentos.

A todo ello se suma la evidencia de los resultados de la investigación educativa y de los sistemas escolares más avanzados. La investigación ha demostrado que el llamado “efecto par”, o influencia mutua entre los estudiantes de una promoción o grupo de aula, es muy importante para el aprendizaje, tanto de habilidades académicas como de las llamadas “habilidades blandas”. Por ello, separar a los estudiantes de alto rendimiento en colegios segregados perjudica a los demás integrantes de sus promociones y los priva a ellos mismos de aprender de los demás integrantes de sus escuelas de origen. La investigación también demuestra que permanecer en colegios integrados, con estudiantes diversos, no perjudica a los estudiantes talentosos o de alto rendimiento. Al mismo tiempo, en las evaluaciones internacionales los sistemas escolares con mayores niveles de eficacia y equidad son al mismo tiempo los menos segregados, los que mantienen y promueven escuelas inclusivas e integradoras.

La iniciativa de atender a las necesidades particulares de los estudiantes con alto rendimiento es, sin duda, plausible. Como lo es también el esfuerzo por atender las necesidades diferentes de estudiantes con discapacidades, y las de aquellos que pueden desarrollar otros talentos, no necesariamente académicos. Pero, la manera de hacerlo separando a los estudiantes en colegios diferentes o especiales en función de la naturaleza de sus necesidades es propia de una época superada; es un modelo que trajo más problemas que beneficios y que contradice los valores y los conceptos de la inclusión educativa, de la Educación de Calidad para Todos, del Proyecto Educativo Nacional, de la Ley General de la Educación, del Acuerdo Nacional y –finalmente- de la democracia y la cohesión social.

El enorme presupuesto que se está destinando para el colegio “mayor” y los “Colegios de Alto Rendimiento”, puede ser mejor utilizado para atender a los estudiantes con alto rendimiento, a otros estudiantes talentosos y a los niños y niñas con otras necesidades educativas especiales, en sus propios colegios de origen y no en colegios segregados. Un gran programa nacional de fortalecimiento –en todo el sistema escolar- de las capacidades para identificar y atender esas necesidades en cada institución educativa, con apoyo de personal especializado, acompañamiento apropiado a los docentes de aula, con horario extendido, con actividades diferenciadas dentro y fuera del horario regular de clases y otras estrategias pertinentes, permitiría que cada estudiante desarrolle al máximo sus potencialidades.
Señor Ministro de Educación: aún estamos a tiempo. No cometamos como país el error de aumentar la segregación escolar, cuando otros países están regresando con gran esfuerzo de modelos escolares altamente segregados, que han originado serios problemas educativos y sociales. Todas las instituciones serias, incluyendo a la UNESCO (ver informes de SERCE y de Educación para Todos) y la OCDE (ver informes de PISA) recomiendan optar por sistemas escolares inclusivos, integradores, con escuelas que atiendan la diversidad y construyan ciudadanía democrática, en las que los niños y niñas y adolescentes crezcan TODOS JUNTOS.
Manuel Bello 
Otra Mirada 

noviembre 28, 2014

LA DESIGUALDAD UNA BOMBA PARA AMÉRICA LATINA

Para una América Latina que crece económicamente, su desigualdad –la mayor del mundo– es una bomba de tiempo. “A medida que crece la desigualdad, crece la violencia en las ciudades, crece la criminalidad”, explicó a DW Eduardo López Moreno, de ONU-Hábitat, en la presentación de su estudio Construcción de ciudades más equitativas. Políticas públicas para la inclusión.
© Proporcionado por DW
Una inequidad notoria en todo el continente ha detectado López Moreno, especialista en geografía, sociología y arquitectura urbanas. En su estudio analizó índices y estadísticas de 320 ciudades latinoamericanas y caribeñas a lo largo de dos décadas.

Crecimiento, pobreza, equidad
Si estaba comprobado que el aumento del ingreso no crea necesariamente bienestar, este estudio resalta que –contrariamente a lo que se afirma– si crece la pobreza, no necesariamente crece la violencia.

“No existe relación estadística entre crecimiento económico y desigualdad. Hay países que crecieron y redujeron desigualdad. Otros, con porcentajes de crecimiento similares, crecieron, pero aumentaron la desigualdad. Y otros que dejaron de crecer: unos aumentaron en desigualdad, otros no. Lo que sí está comprobado es que si crece la desigualdad, aumenta la criminalidad. Por otro lado, las ciudades pueden ser pobres, pero no criminales”, explica López Moreno.

Además, si bien América Latina ha logrado combatir la pobreza, no puede anotarse grandes logros en el combate de la desigualdad. Comparando los resultados de las ciudades latinoamericanas en las últimas dos décadas –no los índices nacionales-, López Moreno afirma: “excepto Perú y Uruguay, que están en el límite, todo el resto está en la parte roja del termómetro”. Es decir, 25 por ciento de las ciudades en América Latina se enfrentan a una desigualdad moderada pero alta, 26 por ciento a una alta y 22 por ciento a una muy alta.

Las murallas, el ejemplo
“En las ciudades latinoamericanas, ricos y pobres muchas veces están físicamente en lugares contiguos pero separados por muros, separados por guardias, separados a veces por violencia social”, apunta el investigador.

En el detallado estudio –financiado por el CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, y la Fundación Avina– , se compara el aumento de la desigualdad y sus peligros con la agudización de barrios amurallados:

“Aunque los espacios cerrados han sido marca de privilegio y estatus, sirven según sus creadores para preservar los valores del suelo. Recientemente se están expandiendo a zonas de ingresos medios y bajos en muchas zonas. En Guatemala, por ejemplo, una cantidad sustancial de colonias y barrios de clase media y baja, que iniciaron su vida como barriadas de trabajadores, también han cerrado accesos, dado el incremento de los robos, drogas, secuestros y homicidios”.

Reducir la pobreza no basta
Según el investigador, una de las fuentes de que la pujante Latinoamérica siga siendo la región más desigual del mundo, es que se sigue confundiendo pobreza con desigualdad. “Y son dos cosas muy diferentes. Esto tiene que ver con el número de veces que el rico gana más que el pobre”. En Brasil –el país más desigual- esto es 49 veces; en Perú –el menos desigual-, 15”. Ambos, con todo, han logrado reducir la desigualdad.

Por otro lado, en Ecuador y Colombia –países de alto crecimiento y que han logrado reducir la pobreza–, entre 1989 y 2010 la inequidad aumentó. En este último, donde más del 40 por ciento de la población vive en las ciudades, “el proceso de paz va a funcionar en la medida que las ciudades funcionen, en la medida en que haya políticas de integración entre el campo y la ciudad, ambos con altos índices de desigualdad”, afirma el especialista.

Un estallido social
¿Qué genera la desigualdad? En cada caso es diferente: “Puede ser educación, oportunidades, accesos a recursos, puede ser magra infraestructura, falta de conectividad. Se requiere de estudios más focalizados que ya no contemplen a la nación toda, sino que se vayan a cada ámbito específico, a cada lugar geográfico, a cada espacio cultural”, afirma el especialista de ONU-Hábitat.

Según lo afirmó en la Asamblea EuroLatinoamericana en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, la organización espera –con vistas a los nuevos objetivos de desarrollo a partir del 2016- elaborar junto con la cooperación europea y los países latinoamericanos pactos y operativos específicos.

¿Y si no se hace nada, si no se combate la desigualdad? “La principal amenaza es el estallido social, a corto y mediano plazo”, responde a DW López Moreno. “Esto primero va a generar violencia, la violencia pérdida de institucionalidad, ésta pérdida de confianza, erosión de las instituciones y una visión un poco catastrófica del desarrollo. Hay que entender que la desigualdad conspira contra el desarrollo de los países”.
MSN Noticias

noviembre 19, 2014

SIGNIFICADO DE OLMOS

La envergadura del Proyecto Especial de Irrigación e Hidroenergético de Olmos puede ponderarse desde diversas aristas: será un polo de desarrollo para la costa norte, se convertirá en una oportunidad para que la población de ese sector salga de la pobreza, convertirá al Perú nuevamente en una nación exportadora de azúcar y generará una serie de beneficios conexos a la puesta en marcha del traslado del recurso hídrico.
La magnitud de la obra también puede medirse con algunas cifras. El transvase de las aguas del río Huancabamba hacia la vertiente del Pacífico ha requerido de un túnel transandino de 19.3 kilómetros, 14 kilómetros de canales, otro túnel de 2 kilómetros de longitud, la construcción del embalse Palo Verde y la instalación de 60 kilómetros de tuberías en los ramales norte y sur.

Como dijo el presidente de la República, Ollanta Humala, durante la inauguración, este proyecto “no es cualquier cosa” porque la inversión de la obra asciende a 300 millones de dólares, y del proyecto de irrigación a más de 280 millones de dólares.

Con ello, la región Lambayeque se convertirá en un polo de desarrollo agroindustrial con la ampliación en 43,500 las hectáreas de cultivos: 38,000 nuevas hectáreas a ser subastadas y 5,500 de los agricultores del Valle Viejo. Todo implica la generación de 40,000 puestos de trabajo directo y 200,000 indirectos.

La inversión de este capital representa, sin duda, un shock de confianza en la agricultura nacional, lo cual permitirá cubrir la demanda de productos agrícolas para el mercado interno y reforzar la agroexportación, y sobre todo posibilitará que el Perú se convierta nuevamente en una potencia en la producción de azúcar y así podrá exportar este producto a los mercados mundiales.
Sumados a estos beneficios figuran otras obras como la ejecución de proyectos de habilitación urbana, como pistas, veredas, instalaciones de agua potable y alcantarillado en la primera ciudad planificada de 22,000 viviendas que se edificará en el valle de Olmos, con una inversión 140 millones de nuevos soles por parte del Ministerio de Vivienda y Construcción a partir del próximo año. También en el segundo semestre de 2015 se iniciarán las obras de mejoramiento del aeropuerto internacional Capitán FAP José Abelardo Quiñones de Chiclayo, así como la construcción de la carretera Chiclayo-Olmos para transportar la producción agrícola del valle. Para ello se cuenta con la disponibilidad de recursos garantizada por el Ministerio de Economía y Finanzas.
Así como en el Sur habrá un importante polo de desarrollo con el Gasoducto del Sur, en el norte del país también se tendrá como motor a Olmos, considerado como el más importante esquema de irrigación para potenciar la capacidad agrícola del Perú junto con otras iniciativas como el Proyecto Especial Chavimochic, que comprende 63,000 hectáreas de irrigación en La Libertad, y el Proyecto Especial Majes-Siguas II en Arequipa, con los cuales se sumarán 140,000 hectáreas para ampliar la frontera agrícola en la costa peruana.
EDITORIAL DIARIO OFICIAL "EL PERUANO"