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marzo 31, 2014

RACISMO Y PODER EN EL PERÚ DE HOY

No hay peor racista que aquel que niega el racismo o lo minimiza, pues con ello no solo agrava la situación de discriminación constante que se sufre en el país, sino que además la normaliza. Argumentos tales como el racismo inverso o que los “prejuicios contra los blancos son igualmente nocivos” (Pasquel, 2014; Santillana, 2013) no solo muestran un total desconocimiento del grave problema del racismo en el Perú, sino que además reafirman el profundo racismo de muchas élites intelectuales y profesionales.
El racismo no es un simple problema de prejuicios o resentimiento que afectaría a todos por igual, como se pretende hacer creer. El racismo como discurso e instrumento de dominación nace en la colonia mediante el establecimiento de una jerarquía de poder que organiza la sociedad en términos sociales, políticos y económicos. La explotación y exterminio del indígena en las minas de la serranía y las haciendas durante la colonización y buena parte de la república, el exterminio y esclavitud a que fueron sometidos los indígenas amazónicos durante la fiebre del caucho (1879 – 1912) y muchos otros ejemplos históricos, se enmarcan en un sistema fundamentado en el racismo como base de la colonialidad del poder, tal como señala Aníbal Quijano.

El racismo justificó la negación de la humanidad y la inferioridad del indígena y del afroperuano. Esta jerarquía de poder es tan arraigada que los diferentes matices del color de piel siguen jerarquizando a los individuos incluso dentro de los grupos marginados. Como señala Marisol de la Cadena, no se trata solo de blancos, mestizos, indios y negros. Los mestizos más blancos son jerarquizados como superiores a los mestizos más indios, los indios que esconden su lengua materna y su indigenidad son jerarquizados como superiores a los indios que persisten en sus normas culturales. Esta situación se mantiene hasta hoy en la vida cotidiana, en donde los insultos racistas entre mestizos, indígenas y negros se enmarcan en esa jerarquía que tiene en su cúspide a las élites sociales.

Esa jerarquía de poder no es solo un problema de estereotipos en los programas de televisión o discriminación en el consumo. Es un problema que se enmarca en la lógica más profunda del poder público, tan normalizada que su ejercicio es simplemente ignorado. Por ejemplo, cuando Fernando Belaúnde escribió La conquista del Perú por los peruanos (1959) o Alan García escribió El perro del hortelano (2007), ambos observaron a la Amazonía como un espacio libre a explotar pasando por encima de sus habitantes. Estos discursos implícita o explícitamente retratan a los indígenas amazónicos como obstáculos al desarrollo y por ello lo instrumentalizan o lo hacen dispensables en el proyecto modernizador.

Y es que el racismo es tan grave que está en la base de muchas políticas públicas en el país hasta el día de hoy. El racismo se convierte en una violencia institucional que justifica el hecho de que, por ejemplo, la mayor parte de los territorios indígenas se encuentren concesionados sin ningún tipo de consulta ni respeto a sus habitantes. Ese racismo permite esencializar al indígena como “anti-minero”, “anti-desarrollo” o simplemente mediocre, sin que nadie se inmute.

En dicho contexto, banalizar el problema señalando que los blancos también son “víctimas” de prejuicios y que los indígenas son racistas al ser “resentidos”, es un argumento deleznable y profundamente racista pues pretende ignorar la jerarquía de poder instaurada en la consciencia colectiva, estructura institucional, procesos económicos y discursos sociales por más de 500 años en América.
Reconocer el problema del racismo y desmantelar su jerarquía de poder en términos políticos, jurídicos, económicos y sociales es fundamental en nuestro país. Para ello, un primer paso es desmantelar la fachada “multicultural” y “tolerante” de ciertas élites verdaderamente racistas.

*Roger Merino es Ph.D. (c) en Ciencias Sociales y Políticas por la Universidad de Bath del Reino Unido, donde obtuvo el grado de Máster en Políticas Públicas Internacionales y Globalización. Es abogado por la UNMSM, con maestría en Derecho Comparado y Economía por la Universidad Internacional de Turín.
Servindi

octubre 03, 2013

PRIVILEGIO VS DISCRIMINACIÓN

Foto: A of DooM / www.everystockphoto.com
Hace unos meses los periodistas del programa “¿Qué harías tú?” (What would you do?) de la cadena norteamericana ABC hicieron el siguiente experimento. Tres personas tratan de robarse una bicicleta encadenada a un poste en un parque. Primero, un adolescente blanco. Luego, un adolescente negro. Y, finalmente, una rubia estupenda. ¿Alguien trata de detenerlos?

No es de sorprender la respuesta: depende. El adolescente blanco es interrogado por varios vecinos sobre qué está haciendo, él responde ambiguamente con monosílabos. Los vecinos dudan si detenerlo o no y, al final, no hacen nada. El adolescente negro es igualmente interrogado, contesta con los mismos monosílabos ambiguos y al rato hay una turba deteniéndolo y llamando a la policía. La rubia estupenda recibe ayuda de sus galantes vecinos.



Este experimento es un claro ejemplo de las dinámicas de discriminación modernas hacia donde apuntan los estudios actuales. La primera conclusión es la más obvia: existe discriminación. Segundo, que la discriminación funciona hoy de manera sutil y pasiva, no atacando sino reaccionando de manera diferente. Y tercero, que la otra cara de la discriminación es el privilegio. Es decir, no solamente hay quienes son continuamente mirados en menos, sino que hay quienes van por la vida “siendo mirados en más”. Incluso recibiendo ayuda para robar una bicicleta.

Estamos mucho más acostumbrados a hablar de discriminación (racismo, clasismo, machismo, heterocentrismo, etc), que de su contraparte, el privilegio. Hay quienes incluso asumen que la discriminación se mide contra un “normal”. Es decir, que toda la población de una sociedad es tratada de una manera, y existen algunos “desaventajados” que son discriminados. Pero lo cierto es que si aceptamos que algunos crecen con desventajas, no es posible obviar que otros crecen con ventaja. Sobre todo cuando esa supuesta normalidad es compartida por un ínfimo porcentaje de la población.

Privilegio es la ventaja competitiva que tiene una persona debido a su identidad. O si se quiere, no basado en sus méritos. El privilegio lo confiere la sociedad, basado en nociones de estatus. Existen distintas fuentes de privilegio; clase (alta) y raza (blanco) son sin dudas las más comunes. Pero también es un privilegio nacer “normal”, o sea no perteneciente a uno de los grupos discriminados. De hecho, normalidad y privilegio se suelen confundir (al menos para el privilegiado). Y la noción de discriminación es lo que más ayuda a ocultar el privilegio de este modo, no soy yo el privilegiado sino otros los discriminados.

Cuando se nace con privilegio, incluso si te consideras lo menos discriminador del mundo, hay cosas que no puedes evitar. Por ejemplo, que el policía te deje explicar la situación antes de sacarte el parte, que el portero no te obligue a anunciar tu nombre antes de subir al ascensor, que la gente en TV se vea como tú, el efecto que tiene tu apellido, el trato que te da la persona que atiende en la multitienda y un gran etc. (que incluye al parecer poder robar una bicicleta). Todos los días quien nace privilegiado capitaliza desde su tono de voz hasta lo que aprendió en el jardín infantil. Es difícil –si no imposible- escapar de aquello. Y ese es el mayor privilegio de los privilegiados, gran parte de sus privilegios son irrenunciables.

Estos privilegios son tomados como algo dado para quien creció con ellos. Se transforman al menos en un estándar, aún cuando sólo un pequeño porcentaje de la población pueda contar con ese trato. Lo mismo pasa con cosas más estructurales. Se dice que la Prueba de Selección Universitaria (PSU) en Chile discrimina, pero cuando el 7% de los estudiantes que van a colegio particular pagado obtiene un 60% de los puntajes nacionales, ¿es eso discriminación o privilegio? La respuesta es a mi modo de ver: ambas.

Los privilegios son también mucho más invisibles que la discriminación porque tienden a ser pasivos y no activos. Es decir, no se trata de que los grupos privilegiados tengan leyes especiales que los benefician, ni reglas de convivencia que nos exijan ofrecerles un trato mejor. Hoy el privilegio se centra más bien en la posibilidad de flexibilizar las reglas que nos aplican a todos. Es decir, es la capacidad de salirse con la suya por sobre la ley, la costumbre o lo común.

Una segunda manera de reproducir privilegios en el marco de un sistema democrático es disfrazándolos de mérito. Volviendo al ejemplo de la PSU, se tiene una prueba estándar para sistemas educativos no estándar, declarando como “mínimo” lo que sólo un 7% puede acceder en plenitud. La competencia intrínseca al sistema educativo occidental genera una sensación constante de “todo es fruto de mi esfuerzo”. Y es cierto, hoy en día el privilegio no te permite no esforzarte, pero te permite competir de manera subsidiada.  Tu esfuerzo cuesta menos (se tienen todos los recursos para estudiar tranquilo y mejor) y renta más (mismo esfuerzo obtiene mejores resultados). Pero el esfuerzo sin duda está ahí, lo que ayuda aún más al sentimiento de “dar por hecho” que nuestra vida es promedio, normal, y todo es tal como debe ser.

Por todas estas razones, quienes nacen con privilegio rara vez se ven a sí mismos como privilegiados. Muy comúnmente se les advierte contra el clasismo o racismo como algo de buenos modales, pero rara vez se les presenta como un sistema que continuamente les da ventaja. Pero lo cierto es que podríamos ser súper amorosos unos con otros y aun así viviríamos en un país clasista. Es muy  fácil  tratar bien a todo el mundo e igual seguir profitando de tus ventajas. Basta con defender las estructuras que te dan privilegios, o reproducirlas activamente en la medida que te conviene. Incluso un esclavista puede tratar excelentemente bien a sus esclavos, ¿lo hace eso una persona justa? No.

Renunciar a los privilegios es una cuestión muy difícil. En parte porque para muchos basta con aparecerse para recibir un trato especial. Pero sobre todo porque acabar con los privilegios requiere un cambio en las estructuras que otorgan esos privilegios, y esa es una tarea que supera a cualquier individuo en particular. Sin duda, un primer paso es no defender esas estructuras, ni poner obstáculos a los cambios orientados a desmantelarlas. Pero además podemos hacer lo posible por erosionarlas en la vida cotidiana, o al menos no reproducirlas.

En Chile, el ejemplo más básico es la inclusión del colegio en el curriculum vitae (CV) u hoja de vida. ¿Por qué podría importar el colegio del que saliste cuando tienes un título universitario? ¿Qué dice de un buen ingeniero o un buen psicólogo? Dice que perteneces a una cierta clase, que tus padres tienen cierto poder adquisitivo y que los padres de tus amigos también. Poner el colegio en el CV es una activa movilización del privilegio. Hacerlo sin intención de discriminar no lo hace menos clasista, en la medida que avala que se trate de una manera especial a algunos, tomando en cuenta un dato que nada tiene que ver con el esfuerzo o la capacidad personal.

No es fácil reconocerse a  sí mismo como un privilegiado, significa reconocer que en alguna medida eres un opresor. O al menos la parte beneficiada de un sistema opresor. Negar el privilegio no es sólo una cuestión de comodidad, sino también de protección del ego. Es mucho más cómodo pensar que representas lo normal, lo común. Siguiendo el ejemplo del video, es más cómodo pensar en el racismo como un sistema que discrimina al adolescente negro, que verlo como uno que otorga privilegios al blanco (más cómodo para los blancos, sin duda). Así mismo, es más cómodo entender el clasismo como un sistema que discrimina a los pobres que uno que otorga privilegios a los ricos. Y sin duda no poner el colegio en el CV está lejos de resolver el problema, pero al menos nos hace menos cómplice.
Voces de la Tercera-Chile

marzo 21, 2013

RAZAS Y RACISMO EN EL PERÚ

La discriminación racial en el Perú es un tema de todos los días, sin embargo, muchos no sabemos todos los problemas que pueden surgir a partir de este. Por eso, la antropóloga y miembro del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico, Liuba Kogan, ha elaborado un breve video para conocer de forma didáctica el significado de las razas en nuestro país.
A continuación les presentamos la explicación a través de la nueva plataforma Alerta contra el racismo del Ministerio de Cultura.

diciembre 28, 2012

REFLEXIONES: BALANCE DE UN AÑO DRAMÁTICO

Enero: Normas que avanzan, normas que se estancan
27 muertos deja el incendio en un centro de rehabilitación para drogadictos en San Juan de Lurigancho. En abril otro incendio cobrará otras 14 muertes en otra comunidad terapéutica Chosica. Las ciudades peruanas no están preparadas para estos siniestros que a lo largo del año generarán mucha destrucción en lugares como Iquitos, Sullana y también en Lima. En relación a las comunidades terapéuticas, el gobierno emitirá en junio un reglamento para garantizar los derechos de las personas internadas.

Es publicada la Ley 29824, Ley de Justicia de Paz, que detalla las competencias y procedimientos de los Jueces de Paz, les otorga el derecho a contar con un seguro de vida, la inscripción en el SIS y que el Poder Judicial asuma el pago de los exhortos. En junio se concluye la redacción del reglamento de la norma, pero el Ministerio de Justicia no la promulga.

El Ministerio de Salud intenta disminuir el consumo de gaseosas y comida chatarra entre los niños, a lo que se suma después la Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso. Los fabricantes de dichos productos promueven una ofensiva publicitaria asegurando que defienden el derecho de los padres de elegir cómo alimentar a sus hijos, sin reparar que las alarmantes cifras de obesidad infantil revelan la pérdida de autoridad de muchos padres para hacerlo.

Febrero: El racismo no es de uno o dos peruanos
Muchas personas reaccionan indignadas cuando un adolescente lanza un insulto racista en un cine de Chorrillos, sin reparar que estos hechos se producen todos los días, en colegios, comisarías, hospitales, empresas privadas, etc.

En este contexto de doble moral, se presenta la película Choleando, que muestra el racismo como una situación extendida y permanente. En marzo, la Defensoría del Pueblo anuncia que se difundirá a nivel nacional, como parte de la campaña contra la discriminación, logrando que la vean miles de policías, escolares y funcionarios públicos.

La Municipalidad de Lima abre una oficina para apoyar legalmente a las víctimas de accidentes de tránsito. Al finalizar el año, la Defensoría del Pueblo señala que las principales compañías de seguros tienen elevadas deudas a clínicas y hospitales por razón del SOAT… y que los hospitales estatales elevan sus tarifas en estos casos, haciendo que la cobertura de las víctimas disminuya.

Marzo: Comienza la triste labor de contar muertos.
Carlos Lanci, Julio Ticona y Francisco Areque, que participaban en protestas en Puerto Maldonado en defensa de la minería informal, son los primeros muertos por la violencia policial en el 2012. Al finalizar el mes se incorporan a la lista Christian Alvarado y Luis García Guerrero, fallecidos durante un violento enfrentamiento de la policía con pescadores que incendiaron la comisaría de Sechura e hirieron de gravedad al comisario César Castro.

El Ministerio de Cultura, la Defensoría del Pueblo, el Centro Cultural de la Universidad Católica y diversas organizaciones de la sociedad civil realizan acciones alusivas al Día Mundial contra la Discriminación Racial.

El congresista Leonardo Inga presenta el Proyecto de Ley 756 contra la discriminación, pero lamentablemente, a lo largo del año la discusión al respecto no avanza.

El Ministerio de Educación comienza el programa Escuelas Marca Perú, invirtiendo en más de 1,000 colegios que son los más pobres del país.

Abril: Tragedias en Paita, tragedias en el VRAE
La policía mata al pescador Robert Castillo y al adolescente Roberto Ramos, de 15 años, durante las protestas de los pescadores de Paita que exigen el incremento de la cuota de merluza. En realidad, el incremento estaba autorizado, pero el Ministro de la Producción, José Urquizo, se marchó del país por una semana sin firmar la resolución. Paita sufre una represión brutal e indiscriminada, como en los meses siguientes padecerían Espinar, Celendín y Bambamarca. Muchas personas quedan heridas de gravedad.

Hasta la fecha ninguna ha recibido apoyo de las autoridades para su tratamiento o rehabilitación.
Fallecen dos arequipeños con posiciones totalmente opuestas sobre los derechos humanos y la democracia: Jorge Santisteban de Noriega y Andrés Bedoya Ugarteche. Por ironías del destino, ambos son velados en la misma iglesia, con pocas horas de diferencia.

Después de años de indiferencia, la situación del VRAE llama la atención de la opinión pública, especialmente después que decenas de trabajadores son secuestrados por terroristas. Los rehenes son liberados, pero son retenidos por la policía un día más, hasta que el Presidente Ollanta Humala, de viaje en Venezuela, pueda tomarse una foto con ellos. Sucesivos ataques terroristas causan la muerte de varios policías y militares. Otros son abandonados a su suerte y ni siquiera las autoridades disponen la búsqueda de sus cuerpos. De esta manera, el señor Dionisio Vilca tuvo que internarse en la selva hasta ubicar el cadáver de su hijo, el suboficial César Vilca.

Se promulga el reglamento de la Ley de Consulta Previa, que es cuestionado por varias organizaciones. Pese a ello, el Viceministerio de Interculturalidad comienza la formación de los intérpretes en idiomas indígenas. La Municipalidad de Lima consulta a los shipibos de Cantagallo sobre su traslado a un lugar más seguro.

La Municipalidad de Chaclacayo promulga su Ordenanza contra la discriminación.

Mayo: Las Ordenanzas contra la discriminación entran en acción
Conmoción en Espinar: la policía mata a los campesinos Walter Sencia y Rudecindo Manuelo al reprimir las protestas contra la contaminación que origina la empresa minera Xstrata. Decenas de personas son detenidas y conducidas al campamento de la empresa. Lo mismo ocurre a Jaime Borda y Romualdo Tito, integrantes de la Vicaría de Sicuani, a quienes se acusa inicialmente de portar armas para los manifestantes. Todos son golpeados ante la indiferencia de varios fiscales. Jamás un integrante de un organismo de derechos humanos había sufrido estas vejaciones.

La Municipalidad de Miraflores sanciona con siete días de clausura a la discoteca Gótica por impedir el ingreso a Godfrey Arbulú. Por su parte, la Municipalidad de Abancay sanciona a la Universidad Alas Peruanas por una oferta de empleo que discriminaba por edad y a una agencia de empleo y una clínica que exigían “buena presencia”.

Rechazo generalizado ocasiona la sanción del cardenal Juan Luis Cipriani contra el sacerdote Gastón Garatea, conocido defensor de los derechos humanos, a quien se le prohíbe decir misa en Lima.
La Municipalidad de Lima convierte a la antigua Casa Rímac en un centro de exposiciones fotográficas ligadas a la problemática de los derechos humanos y la exclusión.

Junio: Espinar: territorio ocupado
El gobierno se comporta con la provincia de Espinar como si fuera territorio enemigo: establece el Estado de Emergencia, congela las cuentas de la Municipalidad y detiene al alcalde Oscar Mollohuanca, vinculándolo a los hechos de violencia que él trataba de impedir. Siguiendo una arbitraria disposición judicial, se traslada a Mollohuanca a Ica donde el obsecuente Ministerio Público pide para él seis meses de prisión preventiva, sin fundamento alguno. Los magistrados de Ica que disponen su liberación son a su vez investigados por el propio Poder Judicial, como si hubieran incurrido en una infracción. El mes anterior, Mollohuanca ya había sido víctima de un perdigón disparado por la policía.

La Defensoría del Pueblo pide públicamente que se sancione con severidad a los policías responsables de torturas y malos tratos a los ciudadanos. Al día siguiente, una integrante de la Defensoría, la abogada Genoveva Gómez, es brutalmente golpeada por los policías de la Primera Comisaría de Cajamarca. Jamás había ocurrido algo así en todos los años de historia de la Defensoría del Pueblo, pero la violencia policial se encuentra totalmente desbordada en Cajamarca.

El programa Radicales Libres, el único espacio en la televisión donde se hablaba de derechos humanos, racismo y contaminación ambiental es abruptamente cancelado por RBC.
En este contexto dramático, el Congreso ratifica la Convención Internacional contra las Desapariciones Forzadas.

Julio: El gobierno toca fondo… pero se enmienda.
El gobierno desciende más y más en las violaciones de los derechos humanos: la policía mata en Bambamarca a Joselito Vásquez y en Celendín a Eleuterio García, José Faustino Silva, José Antonio Sánchez así como a César Medina, de solamente 16 años. Días después, en plena Plaza de Armas de Cajamarca es detenido Marco Arana. Los policías lo golpean salvajemente ocasionándole varias fracturas.

Es liberado al día siguiente. La acción genera tanto descrédito para el gobierno que aún se especula si se trató de una torpe maniobra dispuesta al más alto nivel o un exabrupto de algunos torpes policías.

Cuando las cosas parecen marchar solamente hacia peor, el Presidente decide cambiar al Primer Ministro Oscar Valdés por Juan Jiménez Mayor y al controvertido Ministro del Interior Wilver Calle por Wilfredo Pedraza, con mucha experiencia en temas de derechos humanos, que anuncia claramente que no habrá más muertos en protestas sociales. Sin embargo, a fines de mes es detenido y torturado el joven periodista de Celendín Jorge Chávez Ortiz.

La Municipalidad de San Juan de Lurigancho publica su Ordenanza contra la discriminación.

Agosto: Nuevos tiempos… aunque no tanto
El Ministerio del Interior dispone el cese de Jaime Gonzales como jefe policial de Cajamarca, quien autorizó todos los crímenes cometidos en meses anteriores. Las tensiones en la región disminuyen con el anuncio de Yanacocha que suspenderá el proyecto Conga.

En Espinar fallece Félix Yauri, otro de los heridos por la represión policial de mayo. La empresa Xstrata anuncia que dará un fondo de 500,000 soles para las familias de las tres personas muertas. Los Ministros de diversos sectores y la empresa participan en el diálogo con la población de Espinar.

Pese a los anuncios del Ministro Pedraza, la policía mata en Monzón (Huánuco) a Juan Espinoza y Rider Roque, quienes participaban en una protesta contra la erradicación de cultivos de coca.

La población de Moyobamba protesta contra una periodista que lanza expresiones racistas contra los pueblos indígenas en un programa de la televisión local, que finalmente es cancelado.

Muere la antropóloga italiana María Heise, pionera de la interculturalidad en el Perú.

Septiembre: Comuneros fortalecidos
El caso de la niña Soraida Caso, aparentemente muerta por acción de las fuerzas de seguridad conmueve de manera inusual a la opinión pública. En cambio, la muerte del campesino Nemesio Poma, que participaba en las protestas contra la empresa Barrick recibe la indiferencia de siempre.

El Tribunal Constitucional declara que la comunidad nativa de Tres Islas (Madre de Dios) tiene el derecho de impedir el ingreso a madereros ilegales y mineros informales. Se reafirma la autonomía de las comunidades nativas, un importante precedente para muchas otras comunidades afectadas por intrusos.
Entretanto, en las alturas de Lambayeque, los campesinos de la comunidad de San Juan de Cañaris rechazan las actividades mineras que la empresa Candente proyecta llevar en sus tierras. La insistencia de la empresa y su intento de manipular a la población llevará a fuertes tensiones en los meses siguientes.

Sorpresivamente fallece Pilar Coll, quien fue la primera Secretaria Ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos en los difíciles años ochenta. Ella mantenía un valioso trabajo de promoción de los derechos humanos y realizaba actividades pastorales en las cárceles peruanas hasta dos días antes de su muerte.

Octubre: La violencia llega a la capital
Una intervención policial improvisada en La Parada origina una agresiva respuesta de los comerciantes, respaldados por grupos de delincuentes. Dos de ellos, Kenji Castro y Gino Cárdenas mueren, en medio de violentos enfrentamientos. Días después, la Municipalidad de Lima y la Policía logran desalojar a los comerciantes sin usar violencia, pero dentro del mercado mueren dos personas en circunstancias ajenas al desalojo. Por toda Lima se difunden falsos rumores de saqueos, que causan pánico. Por su parte, muchas personas de diversos sectores sociales proclaman que les causa más tristeza la muerte de una yegua que las cuatro personas fallecidas.

Muere el dirigente cocalero Iburcio Morales después de un año de pedir un indulto humanitario o una orden de comparecencia. En plena agonía estaba esposado a su cama del hospital.

Se realiza un nuevo Operativo Cuerazos Peruanos en el Jirón de la Unión, esta vez para denunciar la publicidad racista de las tiendas Oeschle, Ripley y Saga Falabella.

RENIEC elabora varios documentos para que los registradores se familiaricen con los nombres indígenas. Los primeros textos publicados se refieren a los nombres en awajún y en quechua.

Noviembre: Las heridas del pasado se mantienen abiertas
Mientras se reabre el proceso por las esterilizaciones forzadas a miles de campesinas e indígenas amazónicas durante el régimen de Alberto Fujimori, Marco Alvarez, alcalde de San Borja, es absuelto de los cargos de desaparición forzada de varias personas en Huancavelica, que le atribuyen los organismos de derechos humanos.

Se anuncia que las víctimas de la violencia política tendrán una reparación de 5,000 soles, que es realmente reducida para quienes quedaron afectados durante toda una vida.

Comienzan las transmisiones en quechua en Radio Nacional y en el programa Miski Taki, en TV Perú, también se da inicio a las clases en ese idioma.

La Municipalidad de Pueblo Libre promulga su Ordenanza contra la discriminación. En ese distrito se realizará el primer Operativo La Gentita que muestra la manera en que las personas reaccionan frente a una situación de discriminación.

La destrucción del Callejón El Buque muestra la indiferencia de la Municipalidad de Lima y el Ministerio de Cultura en relación al patrimonio arquitectónico de los Barrios Altos. Semanas después, sin embargo, la Municipalidad inaugura el nuevo Museo Bodega y Quadra que muestra la vida en Lima en los últimos cinco siglos. Otra obra importante para el Centro Histórico es la peatonalización del Jirón Ica-Ucayali. Desde el sector privado destaca la restauración del Palais Concert por Ripley y de la Casa Welsch por Starbucks. Sin embargo, la hermosa Casa Courret ha quedado afectada por una desatinada intervención durante la Bienal de Fotografía de Lima.

Diciembre: Noticias alentadoras para terminar el año
Miles de personas participan en la carrera contra la discriminación organizada por la Defensoría del Pueblo. El futbolista Paolo Guerrero aparece en un anuncio antirracista organizado por esta institución y por el Instituto Peruano del Deporte. Por su parte, el Ministerio de Cultura hace un llamado a evitar el racismo en los regalos navideños.

La Defensoría del Pueblo, el Ministerio de Educación, el Viceministerio de Interculturalidad y el Gobierno Regional del Callao intervienen frente a un profesor que hacía comentarios racistas en clase.

El Ministerio de Educación presenta un documento fundamental sobre los idiomas indígenas destinado a promover con seriedad una educación bilingüe intercultural. Se promulga la Ley del Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles, SENACE. El Ministerio del Interior anuncia el pago de la deuda pendiente a miles de esposas de policías y militares heridos por el terrorismo. Casi 250,000 adultos mayores reciben la Pensión 65. A nivel regional, el nuevo Metro de Huancayo hace sus primeros recorridos gratuitos.

Sin embargo, no todo en diciembre son noticias positivas: son asesinados los alcaldes de Casma y Angasmarca (La Libertad). En el segundo caso, los autores son capturados y confiesan que les pagó una empresa que perdió una licitación. Un incendio arrasa con centenares de viviendas en el paupérrimo barrio de Belén, en Iquitos. El servicio militar obligatorio es restablecido sin ningún debate al respecto. En Cajamarca, Marco Arana y Mirtha Vásquez vuelven a sufrir diversas formas de acoso.

Como pueden ver, hemos vivido un año muy duro, con muchos momentos difíciles y dolorosos, aunque también con señales de esperanza. Esperemos que el 2013 sea mejor para todos los peruanos, especialmente para los más pobres y olvidados.

Aportes y comentarios: (Sobre la RP 439, relativa a policías y militares)
Y lo que se dice sobre la corrupción, como una de tantas faltas, es verdaderamente ridículo (Un sacerdote).
No te olvides que el Presidente es militar. Yo estoy en contra de cualquier tipo de servicio militar obligatorio, como si fuera la única forma de servir a la patria, cuando por tantos años muchos de esos señores “se han servido de la patria” (Un abogado).

Son normas importantísimas que se han promulgado recientemente sin que medie una discusión pública, ante la autocensura de la prensa que es escandalosa. Algunas de estas normas se proponen “defender la democracia” reivindicando hechos que ocurrieron en dictadura. Qué poca imaginación la de esta “democracia”. Y ojo historiadores, aquí se esta creando una nueva historia oficial con las normas sobre los colegios (Una historiadora).

Este es el comienzo del militarismo que nos espera. Nunca estuve de acuerdo con este gobierno (Una lectora peruana desde Dinamarca).
Por Wilfredo Ardito Vega*
Servindi

mayo 02, 2012

ESE ANIMAL LLAMADO PERÚ

La discriminación y racismo en el Perú no son temas que hayan sido poco analizados, se ha escrito bastante y agudamente, sin embargo el impacto de este cuerpo de reflexiones en el espacio público y simbólico es mínimo, como una hormiga empujando una roca.
Foto: Consuelo Solís
El tema salta a los medios periódicamente, por el hijo de Miki Gonzales hace poco y antes a raíz del incidente en que un artesano cuzqueño, vestido con ropa de su cultura, quechua, un indio vestido de indio, fue expulsado de los cines de centro comercial Larcomar y maltratado por sus empleados tras ir al baño. Como venía con amigos limeños, blancos, se armó un escándalo que ha terminado con la municipalidad de Miraflores multando a UVK cines y clausurando el local por 7 días siguiendo la Ordenanza 294-MM

La sanción fue importante, marca un precedente frente a situaciones que resumen nuestro espinoso problema de identidad y suceden en mil variantes a cada minuto por todo el Perú. Me tomé el trabajo de analizar 336 comentarios de lectores a la noticia presentada por el diario “El Comercio”. 83% condenaban el hecho, 17% lo apoyaban con acotaciones racistas o negacionistas. Como que no había pruebas, o culpaban al muchacho de acomplejado, de armar un circo, de provocar con esa ropa, de que los indios son sucios, vienen a Lima y no respetan, otros pedían a los lectores que condenan que lo inviten a su casa, a ver si se atreven.

El lector Gino Huapaya escribió: “Me parece mal que esté pasando en este tiempo actos como esto, pero con toda sinceridad yo no sabría qué hacer si hay un visitante así y se sienta a mi lado en un lugar cerrado, no lo hago por racismo si no que mi nariz no lo soportaría, caballero a mudarme. Pero desapruebo totalmente esto.” No sé si concluir que un 83% de voces condenatorias es grato o si debió ser más alto en una sociedad civilizada frente a una segregación tan contundente.

Entre los lectores que desaprueban el hecho un poco menos de la mitad parece circunscribirlo a situaciones aisladas que suceden en ciertos espacios elitistas y el resto lo liga con un patrón constante en las relaciones interpersonales en el país. Claro, en estos temas en el Perú hay mucho de boca para afuera al hablar en público. Volveremos a este incidente para desarrollar nuestra reflexión sobre la discriminación en el Perú, pero antes acerquémonos por otro lado. Hace poco terminaron cuatro jornadas de clasificación al mundial Brasil 2014.

Es interesante analizar las imágenes de la peruanidad transmitidas por las publicidades pre y en medio de los partidos pues es el tiempo en que la peruanidad está hinchada como un globo aerostático y más que ¡esta vez sí calificamos!, como venimos diciendo hace treinta años. Aparte de las propagandas estándar, un tercio de ellas digamos, en que individuos racialmente entre alemanes y holandeses henchidos de peruanidad consumen cerveza u otros productos (como cuadros aspiracionales justifican los publicistas esta contradicción con la realidad), en estas eliminatorias ha habido propagandas que incluyen selectivamente personajes mestizos, indios o afros. Ahora bienla mayoría cae en la trampa de ponerlos en situaciones estereotipadas, “el minero”, “el guachimán”, o en estampas con llamas y naturaleza propias de un catálogo para turistas. En cualquier caso domina la gente “bonita”, blanca desde luego, divirtiéndose a su manera: son el punch line y el espíritu de estas propagandas.

Una que llama la atención es la de supermercados Wong, 64 palabras para el Perú. En esta, de formato muy simple, manos ponen palabras recortadas en una tabla con un mensaje que en suma dice que los peruanos todo lo hemos podido, todo lo podemos, todo lo podremos y entonces calificaremos al mundial. Ahora bien, todas las manos que ponen las palabras son manos blancas. Si solo van a mostrarse manos en un comercial deben ser elegantes y pulcras, pero más allá de eso, la mano es de alguna forma el símbolo de la humanidad, su versatilidad e “inteligencia” es lo que nos separa de los animales; tenga el lector esto en mente para las reflexiones que haremos después.

Volviendo al incidente de los cines UVK Larcomar, sin duda uno de los malls más chics y espectaculares de América Latina, no es algo que sorprenda a nadie que conozca este tipo de locales en Miraflores u otras zonas de alto poder adquisitivo y predominancia racial blanca. Con gente de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos íbamos hace unos años a discotecas y bares de Larcomar a hacer un test. Una chica italiana y yo pedíamos entrar y no había ningún problema. Inmediatamente después venía una pareja chola, de color de piel no blanco y pedía entrar: les decían que era una fiesta privada, lamentablemente. Los vigilantes regularmente encaminan a la salida a gente con vestimenta india con argumentos estrafalarios: hay un video en youtube en que a una familia aimara le dicen “que los bebes quieren jugar afuera” (los propios de la familia, a los que aparentemente el guardia puede leerles la mente), y los encaminan a la salida de Larcomar.

A mi esposa, que es una asháninca que usa solo kushma, la ropa de su cultura, una vez en Larcomar se le acercó un vigilante a decirle con ceño que si buscaba el baño y que los baños estaban afuera. ¿What? ¿Por qué buscaría el baño y por qué los baños estarían afuera? Desde luego se piensa que el indio se intimidará ante la voz firme de la autoridad y abandonará el lugar, dejándolo bonito. Llevo 8 años con Marishöri y me he acostumbrado a que en lugares como estos apenas está suelta la vigilancia se le acerca intimidante cuando no agresiva. Cuando aparezco siempre hay un fugaz gesto en ellos de gran temor y servilismo como diciendo: “oh… me equivoqué… esta india venía con el señor… por favor no me cachetee con la mirada”. Muy ocasionalmente parecen hacer la reflexión de que un amor multirracial y multicultural es posible.Generalmente parecen pensar algo como: “bueno, si al señor le gusta tomar su whisky en plato… está en su derecho. Sigamos.” Esta inercia mental, la de seguir el pensamiento dominante es El problema, no solo del racismo en el Perú sino de todas las taras y prejuicios humanos. Todos los humanos quieren ser especiales. Una minoría entiende que esto significa precisamente buscar adentro suyo qué le satisface, qué lo singulariza, qué lo hace él mismo y lo realiza, así sea algo muy común.

La mayoría entiende que se trata de saber cuál es el modelo dominante y de mayor prestigio en una sociedad y acercarse a él lo más posible: eso los hace especiales. Este último impulso (paradójico si se lo ve bien) está en el centro de las dinámicas de exclusión humanas. Ahora bien en el Perú se sabe bien qué NO es especial: Todo lo que esté manchado, de afro, amazónico y especialmente andino, es feo y de menor calidad a lo europeo (sean pieles o fenómenos) y su prolongación criolla. ¿Ahora bien, hasta qué nivel llega esa mancha? Inquirido sobre el incidente el administrador de UVK Multicines de Larcomar, Alejandro Figueroa, declaró que lo que pasa es que el artesano Ricardo Apaza: “no sabía ni hablar”.

A primera vista parece el típico desplazamiento del racismo y el desprecio étnico hacia una cuestión de educación. Desde niño he escuchado a mi parentela y allegados blancos cuando se les cuestiona algún comentario racista decir “es que es la ignorancia” con tono compungido de quien justifica porqué compra una refrigeradora extranjera y no peruana: lamentablemente son mejores. Pero hay mucho más en este comentario del administrador de los cines UVK. Para empezar es una patraña: si uno ve los videos de las declaraciones del joven Apaza habla bien español y se expresa de forma articulada. El comentario está destinado a anular. Saber hablar es lo propio de humanos, lo que nos separa de los animales. Si como dice el administrador “estos provincianos que vienen a Lima […] no saben ni hablar” es que son un poco animales, la mancha llega hasta ese nivel. La prueba de que no exagero es, claro,“La paisana Jacinta”, programa cómico de Jorge Benavides, JB, que lleva años con la mejor sintonía en horario estelar, en uno de los canales más importantes de la televisión peruana, Frecuencia Latina. Los programas cómicos son un vehículo notable para analizar la psicología consciente e inconsciente de un pueblo. Jacinta, una mujer andina vestida dentro de su cultura quechua viene a Lima a buscar trabajo de lo que sea, “limpiando lunas, vendiendo frunas” dice la canción introductoria.

Una historia común en nuestra capital. El formato es clásico de un programa cómico, enredos y quiproquos que se dan mientras Jacinta busca trabajo, lo encuentra y en una palabra, la caga sin parar. ¿Cómo es Jacinta físicamente?: desdentada, fea, desaliñada, con porte chorreado y mirada estúpida. Pero es al intentar trabajar cuando muestra su ser interior. Se ve entonces que es irremediablemente bestia: habla de manera gutural, no entiende nada, no sabe nada, no aprende nada, por momentos se pone muy violenta y golpea a la gente y siempre hace un desastre del trabajo que le tocó. Esto se repite en cada episodio. Siempre hay un personaje que la ayuda y entonces ella quiere retribuirle abrazándolo pero este aunque nicebusca alejarse con gestos de que apesta. El “jefe” de turno le quiere dar oportunidades y soporta sus barbaridades pero termina concluyendo que es imposible, que no hay manera “Ay paisana, ay paisana… no se puede”.

Y es una conclusión para todo el Perú: los indios no pueden ser útiles, no pueden mezclarse con la civilización, sus capacidades no les dan. Ahora bien, ¿la civilización es lo propiamente humano, no? Son entonces animales. Si recordamos, el debate y dilema de si los indios eran animales, o con los términos de la época: ¿si tenían alma?, estuvo encendido en los comienzos de la colonia español., Como se sabe, el Padre Bartolomé de las Casas logró convencer a la corona de que eran humanos. (En cuanto a la profundidad humana del cura de las Casas, Borges tiene en Historia universal de la Infamia una frase que ahorra cualquier comentario: “En 1517 el padre Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlos V la importación de negros, que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas.”).

Ahora bien parece que en muchas mentes peruanas no ha cesado de estar presente, y que una parte tendería a responder que no son humanos. Sino cómo se explicaría que un programa como La Paisana Jacinta - simplemente inconcebible en cualquier país que se respete- tenga tanto éxito y casi diez años. Aunque activistas de derechos humanos han logrado sacarlo temporalmente ha vuelto siempre triunfal en nombre de la libertad de expresión. En los Estados Unidos provocaría revueltas populares que se transmitiera una visión así del afroamericano o también si fuera el caso de alguna de las etnias minoritarias en Europa. Pero aquí Jacinta no es la minoría sino la mayoría, y uno se pregunta qué tan enfermo puede estar el peruano para reírse de su animalidad siendo que prácticamente todos tenemos una Jacinta como madre, abuela, bisabuela o varios componentes del árbol genealógico. (Como es sabido, para el lado afro Benavides tiene al personaje del “negro Mama” que muestra todos los elementos animales de Jacinta solo que en su caso es físicamente lo más parecido a un gorila y tiene tendencia a robar, un prejuicio clásico en el Perú contra sus afros).

Aunque el fondo ideológico sea execrable JB es un buen actor. Así, uno de los “atractivos” de Jacinta es como es ridiculizado el tono quejoso suplicante con que el andino humilde habla a quien considera un superior en la vida. En su libro Los Ríos Profundos, José María Arguedas cuenta de un pongo, un empleado de casa, de que lo recibe a él y su padre en el Cuzco. Cuenta: “Tenía un poncho raído, muy corto. Se inclinó y pidió licencia para irse. Se inclinó como un gusano que pidiera ser aplastado.” Desde luego se trata de una estrategia de supervivencia ante la violencia extrema del conquistador español, y sus sucedáneos peruanos, pero que no es tan común en el indio amazónico. No desde luego por mayor valentía sino que los españoles allá llegaron bastante más tarde, dispersos y la geografía de la selva mitigó mucho su capacidaddemoledora. Especialmente, tuvo éxito la revuelta de Juan Santos Atahualpa que expulsó a los españoles por más de cien años y retardó hasta la Republica peruana la “conquista” de la selva.

Stefano Varese en la Sal de los Cerros cita tal cual un manuscrito de un franciscano evangelizador que muestra la actitud del asháninca frente a la penetración occidental en épocas de la Colonia española: “El 30 de agosto de 1686 la expedición franciscana a San Miguel del padre Manuel de Biedma se encuentra bajando el Rio Tambo. Acompañan a los españoles algunas canoas cunibo. De pronto, desde una ensenada, aparecen dos indios, uno mochovo y el otro asháninca. Los misioneros se acercan a ellos y les ofrecen agujas y campanitas, pero estos rechazan los regalos y frente a las insinuaciones doctrinales de Biedma, el asháninca contesta “con pertinencia herética diciendo que nosotros adorábamos un palo (la cruz) y que su Dios les daba chacras y de comer; y vuelto hacia los conibos les decía que mirasen que los llevábamos engañados para hacerles esclavos…” Esta actitud tiene que haber encontrado Juan Santos Atahualpa cuando fue del Cuzco a la amazonia para organizar la revuelta.

Pero asimismo es la que encontró Alan García en el 2009 en Bagua. Evidentemente el poder central no esperaba una defensa de su territorio por parte de los indios amazónicos, pensaron que se dispersarían apenas oyeran los primeros helicópteros y balazos al aire. Pero no se movieron ni con los balazos al cuerpo y además contraatacaron y al parecer terminaron matando un número igual de policías que sus propias bajas. Se mataron como se matan los humanos cuando la confrontación llega a ese nivel. Y Alan García fue entonces tan explícito como la Paisana Jacinta en cuanto al inconsciente que rige al Perú, a buena parte de él. Abiertamente llamó a los indígenas “ciudadanos de segunda clase”, “barbaros”, “primitivos”. Este último calificativo no engaña a nadie, hace alusión a razas de homínidos pre-civilización, es decir, de nuevo, los indios son animales.

Tendrían que haberse doblegado y dejarse guiar como ovejas. Si este atroz incidente dejó boquiabierto y echando espuma de irritación al gobierno y cientos de funcionarios y voceros mediáticos e institucionales, es porque se mataron de igual a igual, como humanos, balazos en la cabeza contra lanzas en los cuellos. De aquí a décadas, quizás siglos, el Perúmirará la ceguera de estas generaciones frente a la identidad peruana, la intensidad de su propio auto-desprecio, con la perplejidad e incomprensión con que se mira a los alemanes que “sin querer queriendo” como diría el Chavo, convivieron, permitieron el Holocausto que desarrollaban los nazis ante sus ojos.

Hacemos la comparación, claro, en cuanto a la inercia pasiva y cobarde ante un error flagrante, no a las masacres. Aunque pensándolo bien, también. Múltiples holocaustos indígenas han sucedido en los siglos pasados, y el último hace poco más de diez años. La Comisión de la Verdad ha determinado que el 75% de los asesinatos de la guerra civil de 1980-2000 tenía como lengua materna una indígena, que la actuación de Sendero Luminoso frente a los ashánincas puede tipificarse como genocidio, que si se calcula los asesinados ashánincas en proporción a su población y la peruana hubieran sido dos millones los muertos. Con las presiones por el caos ecológico que puede avecinarse, con un sistema económico internacional claramente no manejado e irracional, no es descabellado imaginar que pueden explotar tiempos duros en el mediano y largo plazo. Y una sociedad tan descuajeringada y enferma en su alma como la peruana siempre será peligrosa para sí misma.
Por: Alejandro Carnero es autor de los libros “La Luna llena de días” y “Tanta gente extinta, tanta tinta tonta”.