Mostrando entradas con la etiqueta Equidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Equidad. Mostrar todas las entradas

agosto 22, 2016

LO QUE LA MARCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO NOS DEJO

Todos y todas hemos quedado muy contentos y satisfechos con el rotundo éxito de la marcha contra la violencia de género el pasado sábado 13 de agosto, sin duda ha sido la más grande de las movilizaciones protagonizadas por la sociedad civil en nuestro país. Sin embargo, quisiéramos levantar algunas reflexiones respecto de lo que ella nos dejó o lo que de ella podemos aprender.
La primera interrogante es ¿por qué la marcha fue tan masiva, diversa, emotiva y sobre todo tan consensual? nadie estaba ausente y nadie estaba en contra. La respuesta más obvia que nos deja la marcha es que la violencia de género no ha sido aun suficientemente entendida, no se trata de un problema aislado, ha trascendido largamente el ámbito de lo privado. Se trata del principal problema social, estructural (Jimena Ledgard) en nuestro país, tanto por su extensión como por su profundidad constituye una de las demandas más sentidas y no atendidas por el estado. 
Resultó muy sorprendente el impacto positivo de la marcha sobre las víctimas y su entorno familiar, respondieron masivamente a la convocatoria y el clima de respaldo, afecto, seguridad que la marcha y el proceso de su organización les ofrece, se sienten estimuladas a hablar, denunciar, casi como un vómito, lo que le paso y han callado por tanto tiempo. El riesgo ahora es que esta voluntad de no callar de denuncia se desboque o se cierre nuevamente.
Lamentablemente, la contundencia de la marcha también expresa la existencia de una brecha muy grande entre la dimensión y profundidad del problema y la voluntad política y capacidad de intervención del estado. Si bien podemos reconocer en las últimas décadas un avance importante en la visibilización, sensibilización y la indignación respecto de la problemática (Jannett Llaja), así como la definición de normas y políticas de trascendencia tales como el Plan de Igualdad de Oportunidades, la Ley contra el Feminicidio o el Plan Nacional contra la Violencia de Género; la acción del estado en la atención y prevención han resultado por lo menos insuficientes cuando no ineficientes. Realmente a pesar de su dimensión y profundidad ha sido un tema marginal en la agenda política y pública. En este punto debemos destacar el aporte central del movimiento feminista y las ONG especializadas. 
Algo que llamó especialmente la atención es el alto consenso de la marcha, a diferencia de las anteriores iniciativas de movilización de la sociedad civil, nadie se oponía a ella, ni se hacía responsable de la situación. Sin embargo, la marcha en su curso espontáneamente focaliza al Poder Judicial como el responsable del aspecto más doloroso de su tragedia: la falta de justicia y la impunidad. Así quedaron identificados e implicados los responsables de la situación y de su solución, no sólo este gobierno, varios gobiernos, los más democráticos de la historia republicana y todos los sectores del estado peruano.
La marcha, también ha evidenciado el fracaso de su rol de intermediación de los partidos políticos en la relación estado y sociedad. Los movimientos de ciudadanos se fortalecieron en los últimos tiempos como formas creativas e innovadoras de lucha, cubriendo también la ausencia y la crisis de los partidos políticos; en este escenario se generan recurrentes tensiones y tendencias a la exclusión y/o mimetización de los partidos políticos y una pretendida despolitización de las luchas. Si bien el problema existe, no estamos frente a una disyuntiva entre los partidos políticos o los movimientos de ciudadanos, todos estamos llamados a participar activamente en la solución de los problemas y cada quien lo hace desde sus roles, competencias e identidades específicas.  
Finalmente, la marcha también ha generado un sobredimensionamiento de las expectativas de las víctimas y la sociedad en su conjunto, situación que, de no ser adecuadamente manejada, pondrá en riesgo el conjunto del proceso. Incluso, solo horas después de la marcha asistimos a un nuevo caso de violencia de género grave en Tumbes, la forma como está siendo abordada pone en evidencia los límites de nuestras condiciones y capacidades de intervención y que las soluciones no serán inmediatas, este es un proceso de mediano y largo plazo, lo más importante es tener claro qué hacer para garantizar ese tránsito del antes al después de la marcha.  

noviembre 28, 2014

LA DESIGUALDAD UNA BOMBA PARA AMÉRICA LATINA

Para una América Latina que crece económicamente, su desigualdad –la mayor del mundo– es una bomba de tiempo. “A medida que crece la desigualdad, crece la violencia en las ciudades, crece la criminalidad”, explicó a DW Eduardo López Moreno, de ONU-Hábitat, en la presentación de su estudio Construcción de ciudades más equitativas. Políticas públicas para la inclusión.
© Proporcionado por DW
Una inequidad notoria en todo el continente ha detectado López Moreno, especialista en geografía, sociología y arquitectura urbanas. En su estudio analizó índices y estadísticas de 320 ciudades latinoamericanas y caribeñas a lo largo de dos décadas.

Crecimiento, pobreza, equidad
Si estaba comprobado que el aumento del ingreso no crea necesariamente bienestar, este estudio resalta que –contrariamente a lo que se afirma– si crece la pobreza, no necesariamente crece la violencia.

“No existe relación estadística entre crecimiento económico y desigualdad. Hay países que crecieron y redujeron desigualdad. Otros, con porcentajes de crecimiento similares, crecieron, pero aumentaron la desigualdad. Y otros que dejaron de crecer: unos aumentaron en desigualdad, otros no. Lo que sí está comprobado es que si crece la desigualdad, aumenta la criminalidad. Por otro lado, las ciudades pueden ser pobres, pero no criminales”, explica López Moreno.

Además, si bien América Latina ha logrado combatir la pobreza, no puede anotarse grandes logros en el combate de la desigualdad. Comparando los resultados de las ciudades latinoamericanas en las últimas dos décadas –no los índices nacionales-, López Moreno afirma: “excepto Perú y Uruguay, que están en el límite, todo el resto está en la parte roja del termómetro”. Es decir, 25 por ciento de las ciudades en América Latina se enfrentan a una desigualdad moderada pero alta, 26 por ciento a una alta y 22 por ciento a una muy alta.

Las murallas, el ejemplo
“En las ciudades latinoamericanas, ricos y pobres muchas veces están físicamente en lugares contiguos pero separados por muros, separados por guardias, separados a veces por violencia social”, apunta el investigador.

En el detallado estudio –financiado por el CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, y la Fundación Avina– , se compara el aumento de la desigualdad y sus peligros con la agudización de barrios amurallados:

“Aunque los espacios cerrados han sido marca de privilegio y estatus, sirven según sus creadores para preservar los valores del suelo. Recientemente se están expandiendo a zonas de ingresos medios y bajos en muchas zonas. En Guatemala, por ejemplo, una cantidad sustancial de colonias y barrios de clase media y baja, que iniciaron su vida como barriadas de trabajadores, también han cerrado accesos, dado el incremento de los robos, drogas, secuestros y homicidios”.

Reducir la pobreza no basta
Según el investigador, una de las fuentes de que la pujante Latinoamérica siga siendo la región más desigual del mundo, es que se sigue confundiendo pobreza con desigualdad. “Y son dos cosas muy diferentes. Esto tiene que ver con el número de veces que el rico gana más que el pobre”. En Brasil –el país más desigual- esto es 49 veces; en Perú –el menos desigual-, 15”. Ambos, con todo, han logrado reducir la desigualdad.

Por otro lado, en Ecuador y Colombia –países de alto crecimiento y que han logrado reducir la pobreza–, entre 1989 y 2010 la inequidad aumentó. En este último, donde más del 40 por ciento de la población vive en las ciudades, “el proceso de paz va a funcionar en la medida que las ciudades funcionen, en la medida en que haya políticas de integración entre el campo y la ciudad, ambos con altos índices de desigualdad”, afirma el especialista.

Un estallido social
¿Qué genera la desigualdad? En cada caso es diferente: “Puede ser educación, oportunidades, accesos a recursos, puede ser magra infraestructura, falta de conectividad. Se requiere de estudios más focalizados que ya no contemplen a la nación toda, sino que se vayan a cada ámbito específico, a cada lugar geográfico, a cada espacio cultural”, afirma el especialista de ONU-Hábitat.

Según lo afirmó en la Asamblea EuroLatinoamericana en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, la organización espera –con vistas a los nuevos objetivos de desarrollo a partir del 2016- elaborar junto con la cooperación europea y los países latinoamericanos pactos y operativos específicos.

¿Y si no se hace nada, si no se combate la desigualdad? “La principal amenaza es el estallido social, a corto y mediano plazo”, responde a DW López Moreno. “Esto primero va a generar violencia, la violencia pérdida de institucionalidad, ésta pérdida de confianza, erosión de las instituciones y una visión un poco catastrófica del desarrollo. Hay que entender que la desigualdad conspira contra el desarrollo de los países”.
MSN Noticias

noviembre 07, 2011

INFORME SOBRE DESARROLLO HUMANO 2011 (PNUD)

Los pueblos indígenas, las mujeres rurales y los niños entre los más afectados.
Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) mostró que el Perú es el segundo país sudamericano con mayor pobreza entre sus habitantes, además de estar entre los 80 países del mundo con más desigualdad.
Ver Documento Completo
Según el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), que examina la falta de apoyo en salud, educación, niveles de vida e impacto ambiental, el 19.9% de los peruanos son de escasos recursos. La misma fuente precisa que el 14.1% de los pobres multidimensionales no tiene acceso a agua potable, el 19.4% a saneamiento mejorado y el 19.2% a combustible moderno.

Estos estándares, explica el informe, son los que impulsan el desarrollo humano y su carencia absoluta significaría una violación a sus derechos. Asimismo, detalló que la degradación medioambiental intensifica la desigualdad en el país, mediante su impacto adverso en las personas de menores recursos y esto a su vez, deteriora más a la naturaleza. “La actividad de los pobres está más vinculada a la tierra, dependen más del clima, cuyos cambios o riesgos, afectarían su productividad”, señaló la Representante Residente en Perú de PNUD, Rebecca Arias.

Añadió luego que la población de escasos recursos, al no contar con la tecnología, suelen sobreexplotar la tierra. Por otro lado, el documento especificó que su Índice de Desarrollo Humano es de 0.725, el cual (según un ranking de Muy Alto/ Alto/ Medio/ Bajo) es considerado alto. Sin embargo, resalta que existe una pérdida sobre su valor en un 23.2% por el factor desigualdad, con lo que su nivel de país de desarrollo humano es medio bajo.

Los más afectados
Del mismo modo, Arias detalló que los grupos más afectados son las mujeres que participan mayormente en la agricultura de subsistencia, los pueblos indígenas que dependen de los recursos naturales y los niños en general. La investigación del PNUD también pone al Perú como uno de los 10 países más vulnerables a los cambios climáticos, producto del desgaste medioambiental.

Además revela que es muy probable que los precios mundiales de los alimentos suban un 30% y 50% en las próximas décadas. Esto no solamente afectaría a los sectores más pobres, sino también a los productores: agricultores, pescadores, forestales, cazadores y recolectores.

Propuestas para el Perú:
El documento propone una serie de medidas para prevenir y revertir los desequilibrios actuales, definir una estrategia para abordar los problemas ambientales, y promover la equidad y el desarrollo humano.
Estas son:

  • Integrar las consideraciones sobre equidad en las políticas que afectan al medioambiente.
  • El reconocimiento constitucional de derechos igualitarios, a un territorio limpio y equilibrado.
  • Participación y rendición de cuentas de modo que las instituciones nacionales sean abiertas, transparentes e inclusivas, en especial de los grupos más afectados.
  • Estimular la participación de la mujer en políticas que se apliquen sobre equidad, medio ambiente, etc.
  • Financiar las inversiones con criterios de equidad.
  • Crear un impuesto sobre las transacciones de divisas para el cierre de la brecha de financiación.
  • Acceda al Informe sobre Desarrollo Humano 2011: Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos.